En la actualidad hay un intento de renovación curricular en la enseñanza de las ciencias que responde a un análisis riguroso de las limitaciones de los diseños vigentes. Además, se produce una revalorización de las cuestiones científicas y tecnológicas, lo que conlleva un incremento en la promoción de la educación en ciencias.

Los programas asociados a la formación docente están estructurados presentando, en muchos casos, conjuntos de asignaturas estancas y carentes de significatividad y las metodologías utilizadas están, a veces, alejadas del quehacer cotidiano de docentes y alumnos.

Las nuevas propuestas curriculares que se apoyan en recientes desarrollos de la didáctica de las ciencias deben ir mucho más allá de un simple cambio en la enumeración de temas. Se deben centrar en el análisis y reflexión sobre las diferencias entre lo considerado conveniente por los expertos en diseño de currículo y lo que el profesorado lleva realmente a la práctica en el aula.

Sobre la base de este diagnóstico general, puede argumentarse que la puesta en marcha de toda reforma, conlleva un compromiso para las instituciones educativas que debe concretarse en la generación de acciones que faciliten una adecuada capacitación de los docentes.

Para ello:

  1. se torna importante que el docente reciba una capacitación científica sólida y actualizada, tendiente a la construcción de un cuerpo de conocimientos específico a su quehacer en el aula.
  2. en el transcurso del proceso de capacitación se deberá tender a la resignificación de la actividad científica entendiéndola como uno de los modos más importantes de producción de saberes de la sociedad contemporánea. En ese sentido es necesario analizar tanto la naturaleza y estructura de los campos disciplinares como su desarrollo histórico y sus interrelaciones con otras áreas del conocimiento tales como la historia, la filosofía de la ciencia, la psicología.
  3. debe procurarse realizar el análisis de las vinculaciones existentes entre la enseñanza y el aprendizaje de las ciencias y la construcción del conocimiento científico (a partir de la reflexión sobre diferentes supuestos epistemológicos, psicológicos, sociológicos e históricos que permitan comprender la génesis y evolución de las ideas de cada disciplina).
  4. deben analizarse distintos enfoques didácticos que sean, por un lado, coherentes con el cuerpo conceptual de las ciencias, y por otro, con las características psicológicas de los alumnos del nivel  en que los docentes desempeñan sus funciones.

LA FORMACIÓN DOCENTE CONTINUA

Su puesta en marcha requiere que los docentes, agentes primordiales en esta etapa, perciban su tarea como una actividad nueva y distinta, lo que puede lograrse a través de:

  1. la recuperación del valor que tiene su experiencia anterior como docente de la escuela inicial, primaria, secundaria o terciaria.
  2. la formación docente contínua para lo específico de las nuevas tareas que implica la docencia en estos ciclos.

En este caso, la capacitación es sumamente compleja dado que deberá ir logrando la complementación de diversas formaciones de base y de experiencias de trabajo diferentes. Al mismo tiempo, demandará de los docentes actualización de contenidos, así como nuevas formas de encarar los procesos de enseñanza y de aprendizaje.

En suma, la capacitación deberá:

    • Problematizar acerca de la propia práctica.
    • Ofrecer herramientas para lograr la construcción de una práctica docente innovadora.
    • Ser útil en el medio en que cada docente actúa.
    • Atender a todas las dimensiones  de la práctica docente.
    • Favorecer el trabajo por equipos.
    • Brindar herramientas para participar activamente en las tareas institucionales.