UNSAM
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Estados Generales del Saber

Balance de experiencias

Los Estados Generales del Saber (EGS) han tenido lugar en distintas áreas del conocimiento presentes en nuestra Universidad. Autoridades, docentes, estudiantes, investigadores y actores de la sociedad, protagonizaron estas primeras versiones de los en años recientes. Las experiencias en Energía (2013), Educación (2013), Sociología y Antropología (2014), Turismo (2014), Informática (2015), Historia e Historia del Arte (2015), Matemática (2016), han demostrado que los EGS pueden representar un espacio común de palabra, en el cual los/as participantes plantean interrogantes incómodos y arriesgan ideas novedosas, haciendo de sus ineludibles diferencias el resorte móvil de una discusión productiva para todos los miembros de la comunidad.

Asimismo, esas experiencias nos han permitido también tomar conciencia de las potencialidades de un dispositivo institucional, que tiene como rasgo distintivo su capacidad reflexiva para repensarse en función de demandas heterogéneas. En este sentido, si una de las características centrales de los EGS refiere a la posibilidad de debatir libremente para arribar a las preguntas esenciales sobre el sentido de cada forma de saber, la configuración previa de un diagnóstico de la situación ha demostrado favorecer, en ciertas oportunidades, la emergencia de tensiones propicias a la puesta en disputa. En los casos donde se ha logrado explicitar las fuentes de los desacuerdos, se ha podido superar también el horizonte limitado de un balance distanciado sobre la actualidad del campo, para involucrar los/as participantes en una reflexión de mas amplio alcance, comprometida desde el principio hacia la búsqueda de soluciones concretas de orden institucional, vinculadas con las aperturas de nuevas perspectivas de investigación y formación.  

Por otro lado, las versiones anteriores han presentado formas diversas de intervención por parte de los/as coordinadores de las discusiones. Distintos referentes pudieron imprimir a los intercambios dinámicas de interlocución mas afines a la conversación académica, oficiando en este sentido de coordinadores de mesa. La figura opuesta de un/a mediador/a capaz de dinamizar el debate, haciendo hincapié en los puntos irresueltos de desacuerdo, ha favorecido en cambio dinámicas de confrontación mas conformes al espíritu del dispositivo, propiciando una interrogación profunda del sentido último de cada forma de saber. Cuando las posiciones críticas se han logrado construir, ha sido posible también superar de la dinámica pregunta-respuesta, dando lugar a elaboraciones colectivas de gran riqueza en la construcción de conocimientos. A fin de cuentas, cuando se pusieron en escena dinamizadores más que moderadores, la potencia deliberativa y creativa del conjunto pudo emerger de manera más nítida, involucrando también, en algunas ocasiones, a los/as estudiantes en un proceso reflexivo de carácter colectivo, mas allá de una escucha pasiva o de preguntas puntuales.  

Cabe destacar, por ultimo, que la presencia de actores externos a la Universidad ha representado, en algunas oportunidades, un factor muy favorable a la elevación del nivel de reflexividad, permitiendo distinguir con mayor claridad las apuestas concretas de los debates críticos en torno del saber aludido, fortaleciendo de esta manera los lazos con horizontes de reforma. Además de definir una organización que permita expresar más claramente el espíritu de los EGS, la elaboración de un dispositivo institucional a partir de las experiencias pasadas nos ha conducido también a valorizar algunas características que han propiciado una experiencia significativa de comunidad. En ciertas ocasiones, se logró hibridar una determinada disciplina tanto con otras formas de saber, involucrando así docentes y estudiantes de otras unidades, como con otros medios de expresión además de la palabra. Así, los EGS logran suspender los códigos institucionales que fragmentan en lo cotidiano la percepción de la comunidad.