UNSAM
CEDEH
UNSAM
CEDEH
Actividades

Palabra de Homenaje a Amos Oz

                                                                                   Prof. Dr. Carlos Rafael Ruta

 

Ante todo quisiera agradecer al Instituto Cervantes, a los que han participado en la organización de este Homenaje al Maestro Amós Oz por invitarme a compartir este momento, aún incluso desde la lejanía. También sin duda, agradecer a la Universidad de Tel Aviv y a Raanan Rein, a través de quienes tuve la oportunidad de conocer personalmente a Amós luego de un encuentro prolongado íntimo y silencioso con su obra en la maravilla de la lectura.

Llegamos aquí hace unos años a entregarle el Doctorado Honoris Causa a Amos Oz. Lo hicimos con la conciencia de estar honrando una tradición milenaria de diálogo, creatividad y sabiduría. En Amós Oz rendimos y rendiremos homenaje también a la cultura judía en sí misma y en lo que ha apartado a la configuración esencial de nuestra tierra.  Lo hicimos como hijos de un país (La Argentina) que ha sido y es una profunda amalgama. Lo hicimos como hijos de un encuentro de tradiciones, hijos de un diálogo fecundo que construyó una vida en común, con todas sus dificultades, con todos sus desafíos, pero también con todas sus potencialidades.

Vinimos en aquel entonces a rendir Homenaje a la vida, los gestos y las palabras de Amós Oz, como el gran escritor que fue, el intelectual, el amigo, el ciudadano del mundo comprometido, desde la belleza de la escritura, con la promoción de la paz, la justicia y la verdad. Quiso ser también un gesto para nuestra tierra latinoamericana siempre tentada de volver a la intolerancia. Quisimos darle gracias a Amós Oz y en él gracias a todos lo que con su vida y palabra han dado ejemplo del compromiso por el diálogo respetuoso entre los hombres y mujeres de este mundo tan atravesado de injusticias y desafíos. A quienes lo han hecho, como Amós, con las sencillas herramientas de la belleza.

 

Si algo revela la literatura, sin duda la obra de Amós, si algo pone en evidencia la sabiduría judía plasmada en su experiencia comunitaria y la palabra que la funda es que habitar la condición de “seres humanos” es reconocer que nosotros mismos “somos hijos de una pluralidad de diálogos”. En ello aprendimos una lengua y con ella fuimos lo que somos y nos iniciamos en el saber de lo que podíamos llegar a ser. Sólo sobre esa trama de diálogos puede anudarse lo que somos. Por ello, es por lo que puede decirse en verdad que “somos en un diálogo” o más provocativamente “somos un diálogo”.

La literatura es una anamnesis siempre renovada de esta maravilla y este desafío. Las obras de Amós justamente nos recuerdan con ternura y crudeza la condición dialogal que nos constituye como seres humanos. Esas obras espejan las exigencias de esa condición dialogal. La exponen también en el desafío que impone, de sentirse comprometido en el empeño de buscar la palabra que pueda llegar al otro. Y así reiniciar y continuar una urdimbre de interrogantes y respuestas en las que finalmente sea posible descubrir o forjar una lengua común. Una comunidad de lenguaje que de posibilidad y sentido a una comunidad de vida. Ello es, la posibilidad de comprenderse en la búsqueda de un sentido. Entendiendo tal sentido no como un objeto fijo o predeterminado sino como la potencia que abre el camino de una interrogación sin fronteras que sólo es factible en común. Y esto se forja en la vida cotidiana de hombres y mujeres, de jóvenes y niños. Es la literatura quien sabe recorrer esos mundos sencillos e infinitos de cada una de las encrucijadas que viven aquellos que moran la condición humana. La literatura nos vuelve a iluminar los sentidos perdidos de las palabras. Aquellos que recupera y recrea la vida más cotidiana de hombres y mujeres albergada en su propio y más inmediato terruño. Para que entonces el hablar deje de ser una mera confrontación de palabras vacías sin nada en común que haga posible su diálogo.

Pero también la literatura más profunda, como la obra de Amós, nos hace experimentar otro sentido implícito en la expresión “somos un diálogo”. Es la referencia al pensar como un diálogo íntimo, interior, que nos permite ser lo que somos o quisiéramos ser, gracias a la distancia que él requiere respecto de nosotros mismos. Somos un diálogo, ante todo, como un diálogo con nosotros mismos que abre la posibilidad de toda reflexión. Esa actitud reflexiva desde la que sólo es posible que sea verdad el ir hacia el otro para comprenderlo y desde él comprendernos a nosotros mismos preservando y cuidando la riqueza de la alteridad. La obra de Amós Oz, sin duda, nos abre a ese juego infinito de reencontrarnos -dialogando con nosotros mismos- en las historias de los otros.

Y Amós Oz nos recordó y nos recuerda que esa condición humana siempre juega su destino en medio de un complejo campo de tensiones. Allí, muchas veces sentimos que somos o podemos ser tan sólo piezas de cambio o marionetas indefensas de fuerzas que nos superan. Y Amós se planteó (y lo sugirió con claridad en la misma entrega del Honoris Causa): ¿cómo vencer entonces la tiranía del poder irracional (cualquiera sea él)? ¿Qué podemos hacer nosotros, pobres humanos de a pie, inermes? Aún resuena en mí su respuesta: “la risa vencerá al poder”. Como si dijera: no hables: ¡canta y ríe! De ti mismo y de la infatuación de los poderes. Amós nos recordó entonces que: Reír y cantar nos pone en sintonía con lo más humano de nosotros mismos, nos pone en sintonía con los otros, funda un sentido vivido del “nosotros”, funda la potencia de un nosotros como raíz, destino y búsqueda. Ese reír que desafía al poder en su más brutal ignorancia: no saber que será vencido por la sabiduría de los humildes. Gracias Amós porque nos has enseñado, con tu palabra y ejemplo, la dicha del reír, la inmensa potencia del reír. Con las armas de la poesía  venceremos el vacío de los gigantes.

Muchas gracias.