Durante dos horas y media Daniele Finzi Pasca colmó las expectativas del público y la capacidad del teatro Tornavía de la UNSAM. Invitado por la Unidad Académica de las Artes en el marco del ciclo Encuentros con maestros, el referente internacional de la clownería expuso su experiencia entre los alumnos de disciplinas artísticas que estudian en la Universidad.
Nacido justo en el límite con Italia, en Lugano (Suiza), Finzi Pasca creó la
compañía Teatro Sunil al regreso de un viaje iniciático a la India, donde fue
voluntario cuidando enfermos terminales. Desde entonces surgió la denominación Teatro de la Caricia como manera de
plasmar un teatro de clownería,
físico, acrobático, que a partir del humor indaga en los dolores que atraviesa
el ser humano. Tiene en su haber cientos de creaciones, una veintena de
trabajos de dirección y un merecido lugar en el Cirque du Soleil, entre otras
compañías de renombre.
Su acercamiento al teatro comenzó a los doce años, ayudando en una sala detrás
de bambalinas por puro divertimento. Hoy asegura que con su compañía “nos
ocupamos más de hacer llorar que de hacer reír (…) Al hablar de dolor, de
muerte se puede ir en una dirección, la más utilizada, en la que la densidad
pasa a través del drama; pero para ayudar a alguien a superar un miedo tienes
que contarle historias que lo tranquilicen”.
Gesticulando para clarificar sus palabras, Finzi Pasca repasó algunas de las
reglas que implementa en el quehacer teatral. Dijo que su labor se parece a la
de un escultor: no existe la improvisación, el diseño ya está planificado antes
de poner manos a la obra, por eso crear una acción clownesca puede llevar años. “Si quieres entrenar el equilibrio,
entrena el desequilibrio”, dijo.
El director de la Unidad de las Artes, Tito Lorefice, le pidió a modo de cierre
que diera un consejo a los jóvenes teatreros. El artista dijo: “Hagan un viaje
solitario para empezar a contar, no pierdan tiempo… ¡y coman bien!”.
El artista vino a presentar a la Argentina el libro Daniele Finzi Pasca, Teatro de la Caricia, de Facundo Ponce de León. Lo acompañó en el escenario Pablo Gershanik, profesor, asistente y también actor de la Compañía. Los días previos se presentó una de sus creaciones, Icaro, en el festival Polo Circo de la Ciudad de Buenos Aires. En nuestro país se montará una pieza propia en agosto próximo y otra, con el Cirque du Soleil, dentro de dos años.