Textos

Entre el orden y la esperanza

Eduardo Rojas y Mario Greco.
Prólogo: Carlos Ruta.

1. La experiencia del Seminario permanente argentino-chileno de ciencia política aplicada

Sabía del seminario. Pero no había imaginado en detalles el alcance y los pormenores de la propuesta. Hacía tiempo había recibido copia de la convocatoria formal enviada por los organizadores a los distintos participantes invitados. Allí se preanunciaba mi presencia en el inicio de las actividades. Habitualidad de protocolo. Sin duda corresponde a un rector inaugurar la primera jornada. Argumentos no faltaban. La originalidad del programa, la participación transversal de alumnos y profesores de distintas áreas, la independencia de la propuesta por encima de los esquemas académicos habituales. Pero, por sobre todo, eran los invitados especiales quienes ameritaban una particular atención. Sin embargo, pesaba en el ánimo (por la futura longevidad del programa) la responsabilidad de ser –tan seguido– anfitrión de huéspedes destacados.

Incluso siempre imaginé que no estaría allí como un miembro permanente. Ingresé a la sala del seminario aquella primera vez con el propósito de saludar, dar por inaugurada la actividad, retirarme y continuar con la tarea de cada día, dejando a los participantes en su labor. Entré y no salí nunca más. Quedé pegado a una telaraña de inquietud intelectual. Sentí que había ingresado algo así como el corazón de la vida universitaria. Allí donde palpita el deseo, la curiosidad, el desasosiego de la búsqueda comprometida. Ese anhelo guiado también por un sentido de justicia como reverso de todo saber y verdad. Concurrí a todo el seminario, aprendí y gané amigos en la inquietud de transformar conocimiento en sabiduría. Aquella que nos exige la hora que transitamos.