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Evitismo liberal
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Los fundamentos sociales del capitalismo

Año 11, No. 20

Evitismo liberal

Voluntarias y peronistas en el Ministerio de Desarrollo Social de CABA durante la gestión PRO (2007-2015)

por Agustín Salerno11. Licenciado en (…)

En el año 2007 Mauricio Macri obtiene su primer cargo ejecutivo electivo como jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires y muchos de los hombres y mujeres que lo acompañan pasan a ocupar lugares de importancia en la gestión local.

Con este trabajo sobre los perfiles y las trayectorias previas de los funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social del GCBA esperamos realizar un aporte al estudio de dos fenómenos. Por un lado, al conjunto de investigaciones que estudian los procesos de profesionalización política, específicamente en un caso subnacional como lo es el de la ciudad de Buenos Aires. Por otro lado, intentamos contribuir al estudio del PRO como nuevo fenómeno político.

Nos interesa conocer cuáles son los factores que podrían tener una mayor incidencia para explicar la llegada de los funcionarios a los cargos políticos del Ministerio de Desarrollo Social del GCBA. Como mostraremos en las conclusiones, observamos que el paso por algunas ONG o por el peronismo junto a la cercanía a determinados dirigentes importantes de la gestión macrista son fundamentales para comprender el acceso a esos cargos de alta gestión pública en el área social.

Nuestras preguntas se inscriben en las investigaciones que analizan los procesos de profesionalización política. Este trabajo retoma los estudios sobre la profesión política inspirados en la clásica definición de Weber (2008) donde se analiza como la política se convierte en una profesión destinada a aglutinar a aquellas personas que poseen una capacidad socialmente reconocida para gobernar, en base a diversos criterios históricamente delimitados. En este sentido, esta investigación se pregunta por las características de “los que mandan”, o sea del conjunto de individuos que ocupan las “más altas posiciones institucionalizadas” del ámbito gubernamental (De Ímaz, 1969).

En relación a esto, nos parecen fundamentales los trabajos recientes sobre gabinetes nacionales de Gené (2014), Perelmiter (2016), Heredia (2012), Canelo (2012) y Giorgi (2013). Al mismo tiempo, debemos citar varios trabajos que abordan el Ministerio de Desarrollo Social o la cuestión social en la Argentina como el de Grassi (1989), el de Vommaro (2011), el de Giorgi (2014) y el de Perelmiter (2016), para retomar algunas de sus explicaciones y analizarlas en relación a lo que observamos en la ciudad de Buenos Aires.

Revisamos los estudios de Belloti, Vommaro y Morresi (2015) y los de Vommaro (2015) sobre el fenómeno político PRO, repensando los análisis que allí se hacen y buscando realizar un aporte respecto a las trayectorias de los funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social.

Por último, recuperamos las discusiones en torno a la política de la ciudad de Buenos Aires a partir de los trabajos de Landau (2015), de Sebastián Mauro (2008) y de Bril Mascarenhas (2007) sobre los partidos y la política en la ciudad de Buenos Aires.

Hemos recabado información sobre las trayectorias educativas, profesionales y políticas de los distintos funcionarios. En este sentido, utilizamos la noción de trayectoria de Bourdieu entendida “como la serie de posiciones sucesivamente ocupadas por un mismo agente (o un mismo grupo) en un espacio en devenir y sometido a incesantes transformaciones” (Bourdieu, 1989).

Utilizamos el término de funcionario para nombrar a aquellas personas que son designadas directa o indirectamente por las autoridades políticas electas en lugares jerárquicos dentro del organigrama estatal. Los funcionarios jerárquicos no ocupan lugares dentro del campo burocrático sino que son parte de la alta gestión pública y mantienen una relación directa con el campo político.

La información utilizada es recopilada a partir de entrevistas y de una base de datos de elaboración propia construida a partir de fuentes que incluyen bases de datos y publicaciones oficiales del Ministerio de Desarrollo Social del GCBA, boletines oficiales, investigaciones de cientistas sociales de diversas universidades, artículos periodísticos, prensa escrita, recursos de internet. 22. El trabajo con (…)

Descripción socio demográfica de los funcionarios de Desarrollo Social durante la gestión PRO

Analizando a las personas que ocupan cargos públicos en el Ministerio de Desarrollo Social del GCBA observamos algunas regularidades en las trayectorias previas que nos permiten hablar del reclutamiento de un perfil específico del PRO en la alta gestión pública del área estudiada.

En principio, la descripción de dos variables sociodemográficas como el sexo y la profesión nos pueden ayudar a comprender las particularidades de este perfil en un área con una historia marcada a nivel nacional por la preeminencia de mujeres ligadas al trabajo y la asistencia social (Giorgi, 2014; Perelmiter, 2016).

Entre 2007 y 2014, 37 individuos ocupan cargos de Ministros, Subsecretarios y Directores Generales. Del total, 17(46%) son mujeres y 20(54%) son hombres.

Si bien hay más hombres que mujeres en cantidad a lo largo de los años estudiados, vemos que estas últimas ocupan las posiciones más altas del organigrama del ministerio, sobre todo en las gestiones de Vidal y de Stanley33. Cuando el PRO (…) . Como bien explica Grassi (1989), el predominio de las mujeres en el área social podemos encontrarlo desde los comienzos de la intervención estatal, aunque es interesante que esto no es acompañado por la supremacía de trabajadoras sociales sino que vamos a ir encontrando otro tipo de profesiones.

Es extensa la bibliografía que analiza las diferencias de género en los altos cargos públicos (De Ímaz, 1964; Canelo, 2012; Gené, 2014; Giorgi, 2014; Canelo y Castellani, 2017) mostrando las desigualdades históricas de acceso a puestos de poder en los Estados nacionales, provinciales y municipales. En Argentina de los 636 ministros nacionales de todos los tiempos, sólo 11 han sido mujeres (Giorgi, 2014; pp. 106) mostrando que estos lugares de decisión son ocupados fundamentalmente por hombres.

En la ciudad de Buenos Aires Desarrollo Social se muestra como una excepción en términos de género respecto a otros ministerios durante la gestión PRO. En los 11 ministerios con los que cuenta el ejecutivo porteño, e incluyendo la jefatura de gabinete de ministros, observamos la presencia de 19 individuos que ocuparon el máximo cargo de cada cartera estatal entre 2007 y 2015. Entre ellos encontramos sólo 3 ministras mujeres, dos de Desarrollo Social y una de Salud, lo cual nos muestra la abrumadora mayoría masculina (84%) ocupando los cargos más importantes de los ministerios porteños.

Si bien en el caso del PRO no se repite la recurrente presencia de familiares de los presidentes al frente de las políticas sociales (Eva Perón, Serafín Alfonsín, Chiche Duhalde, Alicia Kirchner) si se realiza la histórica asociación entre lo femenino y la caridad (Giorgi, 2014; 392) estableciendo una clara diferenciación de género en política donde las mujeres ocupan cargos públicos en el área de la resolución de los problemas de supervivencia.

Si bien la llegada de un grupo de mujeres al Ministerio de Desarrollo Social de la ciudad no se vincula a la existencia previa de pertenencias familiares si reproduce una tendencia repetida en otros análisis políticos (Canelo, 2012; Giorgi, 2014) que resaltan la importancia de la cercanía que estas mujeres mantienen con altos jefes partidarios, generalmente hombres (Ver apartados siguientes).

En términos académicos, observamos que del total de funcionarios PRO analizados, 78,4% (29) terminaron una carrera universitaria y 2,7% (1) completó el nivel terciario. Los estudios políticos nacionales y de la región muestran la primacía de individuos con título universitario en los cargos de gestión ejecutiva (Canelo y Castellani, 2017; Giorgi, 2014; Avendaño, Dávila y Olivares, 2013) y legislativa (Canelo, 2012; Landau, 2015). Para el caso argentino, Giorgi (2014, pp. 109) observa que la educación es un primer elemento de cierre social en el acceso al gabinete ya que, excluyendo al 16,4% que provienen de la carrera militar, encontramos que la posesión de un título universitario aparece como un denominador común entre los ministros, cubriendo el 93,3% del universo.

De los datos obtenidos no observamos la preeminencia de una carrera universitaria en particular. Entre las tradicionales se destacan abogados (21,6% del total) y un médico (2,7%). Los que estudian carreras de ciencias económicas representan el 10,8% y ocupan los lugares contables, administrativos o de infraestructura del ministerio. Por su parte, entre quienes estudiaron carreras del área de Ciencias Sociales predominan quienes estudiaron Cs. Políticas que representan un 13,5% (5) respecto del total. Entre las ciencias exactas hay un solo representante: el Licenciado en Sistemas Esteban Bullrich. Entre quienes finalizaron la universidad, 5 lograron completar un posgrado, ninguno en políticas sociales.

Los porcentajes son similares a los que encuentra Giorgi (2014, pp. 214) para el caso del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación (1994-2011) donde prevalecen las ciencias sociales y humanas seguidas por los abogados y los economistas.

Es interesante el contraste que observamos en relación a lo que sucede en el Ministerio de Desarrollo Social de la nación durante la gestión kirchnerista. Como bien explica Perelmiter en su texto (2016), con la llegada de Alicia Kirchner el ministerio de nación jerarquiza el rol de los y las trabajadoras sociales, produciendo un nuevo/viejo tipo de perfil ligado a esta profesión, revalorizando la territorialidad y la sensibilidad de estos profesionales en busca de reducir la proximidad entre el Estado y los ciudadanos. Vommaro (2011) explica el efectivo desplazamiento histórico que se observa en el área de Desarrollo Social desde la vuelta de la democracia en 1983, donde las trabajadoras sociales, tradicionalmente consideradas las profesionales privilegiadas del ministerio, son desplazadas por otros cientistas sociales como sociólogos, antropólogos, politólogos y economistas que comienzan a participar de este nuevo mercado profesional en torno a las políticas sociales y a la “lucha contra la pobreza”.

La mayoría de los funcionarios tiene finalizado una carrera terciaria o universitaria. Sin embargo, no observamos la preeminencia de una carrera académica en particular ni el extendido estudio entre los funcionarios de carreras de grado o de posgrado relacionadas con el diseño y la implementación de políticas sociales, existentes en varias universidades de la ciudad y del conurbano bonaerense. La oferta de especialización en instituciones educativas públicas no fue utilizada previamente por estos funcionarios que a partir de 2007 pasan a ocupar posiciones de poder en el área de las políticas sociales en el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Como bien explica Vommaro (2011), desde 1993 se abre en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA la especialización en políticas sociales y desde 1998 la maestría en políticas sociales. En este último año también se crea la maestría en Diseño y Gestión de Políticas Sociales de FLACSO.

Las más altas posiciones del Ministerio de Desarrollo Social de la ciudad son ocupadas por un grupo de mujeres formadas en las fundaciones de Larreta y no en carreras universitarias ligadas al área de la asistencia social. A diferencia de los abogados en el Ministerio de Justicia o de los economistas en el Ministerio de Economía (Giorgi, 2014; pp. 426) el tipo de título no es relevante en la selección de los funcionarios del MDS de la ciudad durante la gestión PRO aunque aparece como una condición para acceder a ciertos espacios sociales (de expertise, de gestión) en los cuales se incorporan valores, saberes y relaciones importantes para las trayectorias políticas posteriores.

El larretismo ingresa a Desarrollo Social

La figura de Horacio Rodríguez Larreta aparece como un vínculo clave en la explicación que los propios protagonistas hacen de su ingreso en el área de Desarrollo Social durante la gestión PRO. Si bien Rodríguez Larreta no ocupa ningún cargo en el ministerio estudiado es necesario aclarar que varios funcionarios son cercanos al nombrado dirigente o vienen trabajando hace años con él en alguna de sus fundaciones y/o en la gestión pública. Realizaremos una breve reseña de su trayectoria política y profesional con el objetivo de conocer algunas características de una figura que aparece repetidamente en las entrevistas realizadas.

Hijo de un dirigente del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) y ahijado del político Rogelio Frigerio, Horacio Rodríguez Larreta se recibe de economista en la UBA y realiza  una maestría en Administración de Empresas en la Universidad de Harvard. La “herencia política” permite internalizar la política, lo político y las reglas de ese mundo y el caso de Rodríguez Larreta reafirma los datos de Giorgi (2014, pp. 394) según los cuales los agentes que poseen mayor “capital político” heredado suelen inclinarse por áreas de gobierno más ligadas con la negociación política o hacia trabajos políticos de representación electoral. Si bien en principio su trayectoria pública se vincula a la “cuestión social” a medida que se incorpora al armado PRO y comienza a ocupar un rol relevante empieza a ocupar cargos públicos en áreas políticas (Jefe de gabinete 2007-2015 y Jefe de gobierno 2015-actualidad).

Larreta se incorpora al ministerio de economía en los años menemistas y trabaja para ANSES desde 1995. Luego es Subsecretario de Políticas Sociales cuando Ramón “Palito” Ortega es nombrado Secretario de Desarrollo Social de la Nación. Más tarde, De la Rúa lo designa interventor del PAMI, cargo al que renuncia meses más tarde para luego asumir, previa designación de Carlos Ruckauf, al frente del Instituto de Previsión Social de la provincia de Buenos Aires, donde conoce a Eduardo Amadeo.

Entre gobiernos peronistas y radicales, al tiempo que trabaja en la gestión pública crea la fundación Grupo Sophia con el objetivo de reclutar y formar técnicos y profesionales. Como cuenta una directora general y politóloga de la UBA que trabajó previamente en la fundación las universidades aparecían como un espacio de reclutamiento de jóvenes profesionales con perspectivas de vincularse a la gestión pública: “Yo llegué a Sophia a través de conocidos de la facultad que estaban haciendo investigaciones, fue hace muchísimo tiempo, más de 20 años, mucho tiempo.” (Directora General, entrevista propia, 11/7/2017, La Plata).

A mediados de la década de los 90 la estrategia de Sophia fue apoyar las reformas del Estado iniciadas por el gobierno de Menem y colaborar en implementarlas a partir del aporte de nuevas dirigencias capacitadas y honestas que surgieran por fuera de los partidos políticos y que pudieran profundizar, en el gobierno que sucediera al de Menem, las denominadas reformas de segunda generación (Simón, 2006; pp. 151).

La fundación se propone elaborar documentos sobre políticas públicas e insertar a los profesionales en posiciones que Rodríguez Larreta abre u ocupa en los lugares donde lo asignan (Belloti, Vommaro y Morresi, 2015). A partir de un discurso que se inscribía dentro de la matriz neoliberal imperante, aportando una perspectiva eficientista del Estado (Giorgi, 2014; pp. 445) el Grupo Sophia llevaba adelante actividades de investigación, formación, difusión y consultoría en distintas áreas de la gestión pública (reforma del Estado, políticas sociales, educación, entre otras).

Financiados por agencias donantes que se proponen explícitamente la filantropía, el Grupo Sophia realiza una crítica a la clase dirigente tradicional y se constituye en un semillero de cuadros técnicos y políticos que se instalan en el espacio público como la expresión de un recambio generacional (Simón, 2006; 172).

A diferencia de otras fundaciones, Sophia no parece interesada en construir su legitimidad en el campo del Estado en base a criterios académicos sino que valora la acción política en sí misma, sin intermediaciones en la interfase entre producción y uso de conocimiento para la toma de decisiones. Sus acciones están canalizadas a través de prácticas profesionales específicas: el lobby, la asistencia técnica y la gestión directa en el sector público (Simón, 2006; pp. 151).

Varios de los jóvenes que pasaron por la fundación, entre las que se destaca María Eugenia Vidal, acompañaban a Larreta en cargos claves de las áreas estatales que ocupaba. Los sucesivos pasos por la gestión pública fueron agregando a las capacidades expertas de los miembros de Sophia, el saber práctico de la administración pública y las políticas públicas (Giorgi, 2014, pp. 446). En términos generales, sus integrantes eran jóvenes universitarios egresados en ciencias económicas, en ciencias políticas y en administración de empresas. Las inserciones laborales en el Estado de muchos de estos profesionales aparecen de manera precaria e inestable antes de su ingreso al macrismo:

“Y bueno si, seguí trabajando en Sophia hasta el 2000 y ahí dejé un poco el trabajo en Sophia y empecé a trabajar en el INAP, también con muchos compañeros de Sophia, digamos. Que fue durante el gobierno de la ALIANZA, así que nada trabajé en el INAP hasta que hubo cambio de gobierno. Y ahí por un tiempo perdí contacto, no seguí obviamente en el INAP porque vino el 2001 así que ahí no seguí en contacto.”(Directora General, entrevista propia, 11/7/2017, La Plata)

A principios del Siglo XXI, el Grupo Sophia comienza a trabajar de manera conjunta con la fundación Creer y Crecer. De este proceso, y de otros acuerdos importantes, surge Compromiso para el Cambio (CPC), el primer partido con el que se presenta Mauricio Macri a las elecciones de 2003 en la ciudad de Buenos Aires.

En ese año Larreta es elegido como compañero de fórmula de Macri en la ciudad y ejerce el cargo de vicepresidente del partido. Luego de la derrota en el balotaje participa en la construcción del nuevo partido Propuesta Republicana (PRO). A partir de ese momento Larreta y los jóvenes que lo acompañaban empiezan a trabajar en CPC participando decididamente del partido y de la gestión pública luego de 2007, año en que asume como jefe de gabinete porteño donde se mantiene hasta el año 2015, fecha a partir de la cual Larreta se convierte en el nuevo Jefe de Gobierno de la ciudad.

La fundación Sophia aparece como un lugar clave de socialización previa que permite la construcción de redes y contactos que se reactivan luego de la asunción de Vidal en el MDS de la ciudad:

Conocí un montón de gente súper interesante, que de hecho es la gente por la que yo termino como contactándome finalmente con María Eugenia (Directora General, entrevista propia, 11/7/2017, La Plata).

La llegada de Vidal al área de las políticas sociales es expresión del arribo de un conjunto de funcionarias que ocupan lugares importantes del ministerio y que mantienen un fuerte vínculo político con Rodríguez Larreta. Este sector viene trabajando con el actual jefe de gobierno porteño desde la creación del Grupo Sophia a mediados de la década de los 90 y pasa por programas de Desarrollo Social o de Previsión Social a nivel provincial y/o nacional.

Este grupo está integrado exclusivamente por mujeres, entre las cuales encontramos nombres importantes como el de Vidal (2008-2011), Stanley (2011-2015) y Tagliaferri (2015-actualidad), las tres ministras del área durante la gestión PRO. La gestión en la ciudad de Buenos Aires las consolida en el Ministerio de Desarrollo Social desde donde construyen perfiles políticos hasta la actualidad, en el caso de Vidal ligado a lo político electoral y en los otros dos asociados a la gestión de políticas sociales.

Los altos cargos de Desarrollo Social de la ciudad entre 2008 y 2015 están reservados para un conjunto de mujeres que vienen acompañando a Horacio Rodríguez Larreta en sus diversos recorridos por la gestión pública nacional, provincial y local. Todas ellas ocupan las más altas posiciones institucionales del Ministerio de Desarrollo Social, incluso antes de la victoria de Rodríguez Larreta como jefe de gobierno porteño. El padrino político varón de estas funcionarias (Auyero, 2001; Canelo, 2012; Giorgi, 2014) es en este caso un heredero político (Joignant, 2012: 607) y un experto pionero en políticas sociales (Vommaro, 2011) que, formado en EEUU, decide ingresar a la gestión pública a partir del impulso que significa formar jóvenes profesionales preocupados por intervenir en la gestión pública desde una matriz neoliberal.

El rol de las fundaciones en la construcción de un perfil sensible en la gestión PRO

Los estudios institucionalistas centrados en los sistemas políticos o las investigaciones que analizan la racionalidad de los jefes del ejecutivo, formalmente responsable de la designación de funcionarios, no nos permiten ver las condiciones de posibilidad de la designación de un conjunto de funcionarios que forman parte de un partido nuevo como el PRO y de instituciones políticas jóvenes como las de CABA luego de la reciente autonomía. La comprensión explicativa debe buscarse en los vínculos interpersonales que atraviesan los partidos políticos, pero que los desbordan (Giorgi, 2014; pp. 35).

Indagando las trayectorias previas observamos que un grupo reducido pero importante que representa más del 32% del total de funcionarios participa en alguna fundación antes de obtener un cargo público en el Ministerio de Desarrollo Social de la ciudad. Como explica Vommaro (2015), desde sus inicios las fundaciones ocupan un rol central en la historia del PRO. Mauricio Macri y Francisco De Narváez empiezan a pensar su ingreso a la política en el año 2001 a partir de la creación de la Fundación Creer y Crecer. Por otro lado, en el armado PRO jugó un rol central la articulación con los técnicos del Grupo Sophia, organización conducida por Horacio Rodríguez Larreta.

A partir del paso por fundaciones los agentes constituyen formas de hacer, pensar y sentir que operan como variables a considerar para el análisis del acceso y la circulación por los cargos públicos del MDS del GCBA. Algunas concepciones y valores son destacadas por quienes se formaron previamente en fundaciones y operan como un sentido común compartido por quienes pasan a ocupar luego cargos públicos en el GCBA.

La libertad en el trabajo es señalada por quienes participaron en estas ONG, donde destacan la tranquilidad del trabajo, la capacidad de proponer proyectos y la posibilidad de construir equipos.

De Narváez iba y venía con Macri, pero arma uno de estos famosos think thanks que era muy lindo trabajar ahí porque era un lugar más cómodo, en plena cañitas, lindo, bien pago y además con mucha libertad porque proponíamos lo que nos parecía, ahí trabajábamos con Irene Novakosky y con otro grupito de gente que fuimos recolectando, de gente cercana(Entrevista propia a Director General, 10/11/2016, CABA).

A partir de nuestra base de datos observamos que 7 funcionarias forman parte de la Fundación Grupo Sophia. Agotada la estrategia de intervención política de ingresar por la ventana a la alta burocracia estatal como técnicos (Simón, 2006; pp. 162), la fundación decide jugar de lleno en el armado PRO interviniendo en varias de las áreas de gestión pública del GCBA luego de la victoria electoral de 2007.

La creación de la Fundación Pensar, como think thank del PRO, diluyó la importancia de esta fundación aunque siguió mostrando la importancia que el trabajo en un think tank tiene para aspirar a puestos de gobierno o de partido en el caso del PRO (Echt, 2016).

Además del Grupo Sophia, observamos que varios funcionarios del Ministerio de Desarrollo Social pasaron por otras ONG. El trabajo en las mismas aparece como un dato importante en las trayectorias previas de los funcionarios aunque no siempre en un mismo sentido.

Por un lado, encontramos aquellos funcionarios que pasan por fundaciones especializadas en la gestión de políticas sociales. En este sentido, no sólo se destacan las funcionarias que participaron del Grupo Sophia sino que se observan otras fundaciones que tienen un área especializada en políticas sociales (como el caso de Unidos del Sud, la fundación del político y empresario Francisco De Narváez por donde pasa Pablo Pucciarelli, actual Director general de Ciudadanía Porteña) o que se dedican completamente al diseño y la evaluación de políticas sociales (como el caso de la fundación Observatorio Social del ex ministro de Desarrollo Social del menemismo Eduardo Amadeo, en donde se forma unos años Carolina Stanley, actual Ministra de Desarrollo Social de la Nación).

Nos parece un buen ejemplo de estos casos la trayectoria de Pablo Pucciarelli quien trabaja entre 2003 y 2005 en la Fundación Unidos del Sud de Francisco de Narváez, conduciendo el área de las políticas sociales. Su paso por la gestión en el SIEMPRO y luego en la provincia de Buenos Aires le permitieron generar vínculos al interior del mundo de la expertise en políticas sociales, por lo que fue convocado por el empresario colombiano para forma parte de su fundación Unidos del Sud.

Un segundo grupo está conformado por funcionarias que pasan por fundaciones que son importantes porque son conducidas por un referente que se convierte en una figura importante del armado PRO. Aquí ubicamos las trayectorias de dos directoras generales que forman parte del entorno del rabino Sergio Bergman, quien por ese entonces era legislador de la ciudad por el PRO y actualmente se desempeña como Ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. Beatriz Vitas, directora general de la Mujer, fue parte de la Fundación Judaica y Marcela Rumi, directora general de Servicios Sociales Zonales, de la fundación Argentina Ciudadana, creada y liderada por el rabino. La primera fundación se presenta con un perfil educativo mientras que la segunda incursiona de manera directa en actividades político-institucionales, sobre todo a partir del ingreso en 2011 de Bergman al armado PRO.

En estos casos, el vínculo con Rodríguez Larreta aparece explícitamente como una llave importante en el proceso de pasaje del mundo de las ONG al MDS de la ciudad:

Comenzaron las conversaciones con el PRO a través de gente en común con Horacio Rodríguez Larreta, a ellos les interesó y ahí se fue armando esta cosa (Directora general, entrevista propia en CABA, 2/12/2016).

Además de sus pasos por las fundaciones ligadas al rabino, ambas muestran un historial de participación en organizaciones de la sociedad civil. Beatriz Vitas lo hace en SOLIDAGRO, una organización que surge en 2002 y que se presenta con el objetivo de generar “la primera alianza entre entidades de la cadena agroindustrial y organizaciones de la sociedad civil para promover acciones de responsabilidad social empresaria”,44. SOLIDAGRO <htt (…) de la que participan organizaciones diversas como la Fundación Judaica, CARITAS y la Sociedad Rural Argentina, entre otras.

Marcela Rumi antes de ingresar a Argentina Ciudadana trabaja en la década de los 90 para la Fundación Esperanza, conducida por Evangelina Salazar, esposa del entonces gobernador de Tucumán Ramón Ortega. Luego de 2006 participa activamente en la Fundación Axel Blumberg, creada en 2004 por un empresario al que le secuestraron y mataron a un hijo. En ese marco conoce al rabino Sergio Bergman a quien comienza a acompañar en Argentina Ciudadana.

El trabajo en diversas fundaciones es conceptualizado en términos de filantropía y de ayuda “con la parte más vulnerable de la sociedad”:

Yo todo lo que sea filantropía lo he hecho siempre en mi vida. Ha sido un tema mío constante, digo que es la primera vez que me pagan por hacer lo que me gusta. Siempre he participado de asociaciones, de comisiones, en general mucho con los hospitales de niños, mucho con comisiones de hospitales, no sé por qué pero siempre la salud. (Directora general, entrevista propia en CABA, 2/12/2016)

Al igual que las agencias donantes del Grupo Sophia, la filantropía aparece como una variable explicativa del compromiso de estos agentes con la Fundación. En un contexto de fuerte crítica a la política institucional, se recupera la tradición histórica de beneficencia y caridad participando en organizaciones de la sociedad civil preocupadas por el cuidado de los sectores vulnerables.

Por último, aparece un grupo de funcionarios que participan en fundaciones pero que su paso por las mismas no aparece como un dato clave en sus trayectorias ya que sólo forma parte de un abanico más amplio de recursos acumulados donde se destacan partidos políticos y el ejercicio previo de cargos públicos importantes. Esteban Bullrich, ex ministro de Desarrollo Social de la ciudad (2007-2008), además de militar en RECREAR es integrante de Carta Política, mientras que Eduardo Agulleiro, ex secretario de Promoción Social en la ciudad durante el menemismo y subsecretario de la tercera edad durante la gestión PRO (2007-2008), participa en la Fundación Nuestra Familia, organización católica que trabaja problemáticas sociales y que tiene varios comedores en distintos municipios bonaerenses.

El caso de Agulleiro es interesante porque a pesar de ser un hombre cercano a Santiago De Estrada, histórico militante católico que participa en la gestión de Desarrollo Social durante la dictadura de Onganía, de Videla y en el menemismo (Giorgi, 2014; pp.239), no logra consolidarse en el ministerio durante la gestión PRO. Agulleiro ocupa el cargo de subsecretario durante la gestión Bullrich y lo designan como Vicepresidente de la Corporación Buenos Aires Sur a los pocos meses de la asunción de Vidal.

Al igual que a nivel nacional (Giorgi, 2014; pp. 409), Desarrollo Social de la ciudad durante la gestión PRO se caracteriza por tener una muy baja presencia de cuadros católicos públicamente identificados con la institución eclesial aunque sus funcionarios si se han socializado en entramados socio-religiosos, principalmente católicos, durante su infancia y juventud.

Los individuos ligados a cuadros históricos del catolicismo argentino fueron desplazados del área donde primaron en los cargos más importantes mujeres vinculadas a las fundaciones de Larreta. Un elenco de funcionarias formadas en el modelo gerencial de los 90 y con experiencia en la gestión pública durante el menemismo y el aliancismo conduce la cartera de las políticas sociales entre 2007 y 2015.

Las fundaciones son claramente un espacio de reclutamiento en el área de Desarrollo Social aunque observamos que la gran mayoría de los dirigentes que tienen este tipo de recorridos previos luego de su inserción en el PRO se vinculan de lleno a la gestión pública y a la participación en el armado partidario, involucrándose de manera contundente en este nuevo partido político. En consonancia con el trabajo de Vommaro (2015), podemos decir que el discurso dominante del PRO respecto a la necesidad de cambiar la forma de hacer política es complementada con la valoración de un tipo de funcionario que posee un perfil “menos político” donde lo que se rescatan son sus trayectorias en organizaciones de la sociedad civil.

En este sentido, ocupa un rol preponderante la Fundación Sophia ligada a Rodríguez Larreta, dirigente que no sólo forma parte de la mesa chica del PRO desde sus inicios sino que tiene una vasta experiencia en la gestión de políticas sociales en distintos niveles del Estado. Por otra parte, otras fundaciones ligadas a dirigentes del armado partidario, como Bergman, o a la gestión de políticas sociales, aparecen como espacios claves en las trayectorias de algunos funcionarios del área. Los contactos políticos y la construcción de una expertise en políticas sociales aparecen como dos atributos claves incorporados en estos años trabajando en fundaciones que logran valorizarse para acceder a cargos públicos luego de las victorias del PRO en la ciudad.

A partir del paso por ONG los agentes constituyen concepciones y valores como la libertad y la filantropía que son destacados como un sentido común compartido por quienes pasan a ocupar luego cargos públicos en el GCBA.

Los peronistas del MDS de la ciudad durante la gestión PRO

Recuperando una tradición ampliamente extendida en la década de los 90 en Argentina de fuerte protagonismo de los think thanks en los ámbitos de gobierno (Heredia, 2012; Gené, 2014), las fundaciones ocupan un lugar preponderante en las trayectorias previas de algunos funcionarios. Sin embargo, otros dirigentes tienen vínculos con otras organizaciones de la sociedad civil como los sindicatos o, directamente, con otros partidos políticos. Lo interesante es que en una gran cantidad de casos sigue cumpliendo un rol protagónico el vínculo con Rodríguez Larreta, quien opera como un actor clave en la distribución de cargos del ministerio aunque no ocupa ningún cargo formal en el mismo.

En relación a otras organizaciones de la sociedad civil es necesario destacar la diferencia con lo que sucede en estos años a nivel nacional donde Alicia Kirchner ofrece algunos cargos políticos a referentes de distintos movimientos sociales surgidos al calor de la crítica al modelo neoliberal consolidado en la Argentina durante los años `90 (Perelmiter, 2016; pp. 99 y 101). En el caso del PRO en la ciudad, observamos la ausencia de este tipo de recorridos aunque si aparecen funcionarios con trayectorias sindicales.

Cuando el PRO asume en la ciudad en el año 2007 Mauricio Macri propone una revisión de los contratos al tiempo que durante la gestión Bullrich se dan una serie de conflictos sindicales en el Ministerio de Desarrollo Social.

El sindicato venía de culo con los Pablo Díaz, venía con tensiones permanentes por maltrato con el personal, incluso llegamos a hacer una toma de todos los edificios los empleados atendiendo al público pero quedándonos adentro del edificio una vez que cerró. Hubo también un par de días de paro(Trabajador del MDS de la ciudad, entrevista propia, 7/7/2017, CABA).

Ni bien asume Vidal se propone resolver los conflictos laborales al interior del ministerio estableciendo una alianza con algunos sectores del gremio SUTECBA:

En mi ministerio cerraron con el gremio una pax romana donde ella manejaba todo pero no se iba a despedir a nadie (Trabajador del MDS de la ciudad, entrevista propia, 7/7/2017, CABA).

Vidal coloca a dos personas cercanas al gremio en cargos públicos específicos con el objetivo de reducir los conflictos al interior del ministerio. Tanto Santiago López Medrano, Subsecretario de Fortalecimiento Familiar y Comunitario, como Lorena Spina, directora general de Promoción del Envejecimiento Activo (2014-2015), tienen fuertes vínculos con SUTECBA, organización que representa a los municipales de la ciudad. López Medrano es uno de los funcionarios con historia en el justicialismo con un paso por la gestión nacional en tiempos del menemismo y del duhaldismo y sin historia en el MDS de la ciudad, mientras que Spina es una congresal titular de SUTECBA que venía trabajando en el ministerio.

En relación a las trayectorias político-partidarias de todos los funcionarios del MDS de la ciudad entre 2007-2015, observamos que la mayoría de ellos participa únicamente en el PRO. Sólo 7 funcionarios son parte en algún momento de otro partido o alianza política. Esteban Bullrich y Ramón Lanús provienen de RECREAR, el partido de López Murphy que realiza una alianza en 2005 con Compromiso Para el Cambio, el sello originario de Macri en la ciudad, y que crea el partido Propuesta Republicana. Si los años siguientes muestran que el PRO supo consolidarse y absorber a la gran mayoría de dirigentes de RECREAR, eclipsando a López Murphy y a su proyecto político personal, la posibilidad de incorporarlos a la gestión local creemos que constituye un dato importante para entender como mucho de sus dirigentes pueden seguir viviendo de la política, aunque con los años vayan redefiniendo sus perfiles al interior de la gestión local.

Por otro lado hay un conjunto de funcionarios que vienen del justicialismo donde trabajaron previamente en la gestión pública. Son convocados por el PRO para gestionar políticas en un área que se vincula con distintas poblaciones vulnerables de la ciudad de Buenos Aires. Aquí encontramos a Alfredo Agulleiro, subsecretario de la Tercera Edad, quien fue en la década de los 90 Secretario de Promoción Social en la ciudad de Buenos Aires durante la intendencia de Jorge Domínguez. Por su parte, el director general de Infraestructura Social Pablo Mazzino trabaja en el Ministerio de Trabajo en 1999, mientras que Santiago López Medrano, subsecretario de Fortalecimiento Familiar y Comunitario, y Claudio Romero, subsecretario de Tercera Edad durante la gestión de Stanley, en el Ministerio del Interior en 1998. López Medrano es uno de los funcionarios PRO que viene del justicialismo, mientras que Claudio Romero milita desde fines de la década del 80 en los barrios del sur de la ciudad representando al Partido Justicialista local.

La decisión de sumarse a la propuesta de Macri está fuertemente intermediada por la figura de Rodríguez Larreta, quien es un interlocutor fundamental para ellos al tiempo que participa activamente en la distribución de cargos públicos del Ministerio. Como expresa un funcionario con historia en el peronismo local:

Así vine a CPC, vine de la mano de gente con más laburo territorial, donde mucha gente vinimos del peronismo antes que los mismos peronistas de Santilli o los de Ritondo. Hay un grupo de compañeros que veníamos del peronismo, sin nombre, sin ser muy encumbrados y nos decidimos jugar por Horacio en este espacio (Entrevista propia, Subsecretario del área, 23/11/2016, CABA).

Una parte de estos funcionarios provenientes del peronismo, entre los cuales se destacan Santiago López Medrano, José Acevedo y Alfredo Agulleiro, tienen un paso por el justicialismo ocupando cargos públicos durante el menemismo y son la expresión de un grupo de dirigentes que, luego de la crisis del 2001, decide apostar al proyecto de Macri en la ciudad. Entre ellos encontramos también un conjunto de personas ligadas al PJ de la ciudad, entre los cuales se destacan el subsecretario de la Tercera Edad Claudio Romero y el director de Promoción y Servicios Fernando Cid. Para estos últimos, el PRO representaba una alternativa en el marco de una coyuntura marcada por las críticas a los partidos tradicionales.

Al igual que los funcionarios que venían del mundo de la ONG, los peronistas que ingresan al PRO resaltan la pluralidad y la libertad que encontraron en el PRO que permitió la confluencia de dirigentes de distintas proveniencias sociales y políticas.

A mí no me pidieron nada, lo único que me decían era de militar, de construir, de hablar con los vecinos y ver las necesidades para poder ver después con los equipos de trabajo planificar cuando uno quería llegar al poder del gobierno de la ciudad. Pedir pedir nada(Entrevista propia a Director General, 13/12/2016, Morón).

El PRO habilita desde 2007 la posibilidad de vivir de la política en la gestión ejecutiva, un valor muy preciado para los peronistas de la ciudad acostumbrados a obtener resultados electorales magros.

Consideramos que hay dos dimensiones que son fundamentales para comprender su paso al PRO y su consolidación dentro del área de Desarrollo Social. Por un lado, se observa el vínculo que establecen estos sectores con la figura de Rodríguez Larreta, quien es un interlocutor fundamental para ellos y una llave de entrada a los cargos públicos del Ministerio de Desarrollo Social de la ciudad.

Por otro lado, su ingreso al área de las políticas sociales está relacionado con esa tradición política en la cual se reconocen y que se expresa en una historia de militancia en los barrios del sur de la ciudad con los sectores de menores ingresos. Como bien explica uno de ellos:

Yo siempre digo un chiste y es que nosotros nunca vamos a estar en cultura, nunca nos va a tocar el glamour. Pero porque también hay una vocación, vos tenés dos vocaciones fundamentalmente, la política es cambiarle la vida a la gente y cuando venís de militar y de trabajar en las áreas de las poblaciones más vulnerables tenés la vocación de ayudar a cambiarle la vida a la gente(Entrevista propia, Subsecretario del área, 23/11/2016, CABA).

La gestión se asocia a la vocación de ayudar a los sectores más humildes que constituye una parte fundamental del evitismo de la tradición peronista que recuperan estos funcionarios a pesar de formar parte de un gobierno no justicialista.

Para mí el peronismo no se declama, se ejerce. Entonces vos al peronismo, que es una filosofía, un medio para pensar y ver la vida, vos la ejerces no importa en el gobierno que estés sino cuando tenés posibilidades de ayudar a otro. Y la vocación que tiene la política es la de cambiarle realmente la vida a la gente aunque sea un día a uno y otro día a otro en el uno a uno (Entrevista propia, Subsecretario del área, 23/11/2016, CABA).

Siguiendo a Auyero (2001), podemos decir que la tradición peronista que se reactualiza en estos relatos es la que recupera la Eva que ayuda a los pobres (no la incendiaria), la sacrificada (no la antagonista), la que ama a los niños, a los abuelos y a los pobres (no la que señala las causas de sus privaciones).

No se reactualiza ni la Eva del antiperonismo ni la Eva revolucionaria de la izquierda peronista sino la de la “Dama de la esperanza”. De acuerdo a este mito es el amor de Eva por sus descamisados lo que la llevó a trabajar en acción social, es por vocación que se dedican al trabajo social, realizando una separación entre “lo social” y “lo político”.

Por otro lado, estos funcionarios también hacen género al proponer una construcción cultural propia de las diferencias de género en política que asocia los cuidados domésticos y de supervivencia al género femenino.

Es la supervivencia de esta tradición y de estas diferencias de género en política la que le permitieron entender a un funcionario del área proveniente del peronismo local el hecho de no aparecer en la terna de ministros luego del 2015. Lo interesante no es sólo la respuesta que le dieron al preguntar por su ausencia en la terna: “No sos mujer”, sino su reacción: lejos de disgustarlo lo comprendió como un techo “natural” en el área social y decidió alejarse del ministerio en busca de un cargo “más político”.

Es ese evitismo de la tradición peronista lo que le permitió dar sentido al límite que le marcaron en el MDS de la ciudad, planteándole a referentes importantes del PRO la necesidad que tenía de ocupar un cargo más político, reproduciendo una vez más la separación entre “lo social” y “lo político”, y la tradicional asociación entre lo primero y el género femenino.

Sólo un pequeño grupo de funcionarios de Desarrollo Social tiene inserción político partidaria previa y, algunos de ellos, representan esa porción de “políticos disponibles” a la que hacen referencia Vommaro, Morresi y Bellotti (2015) cuando explican los orígenes del PRO y la importancia que el colapso del sistema partidario de la ciudad tuvo en la conformación del macrismo como fuerza política (Bril Mascarenhas, 2007). El saber hacer de estos políticos profesionales, la mayoría de ellos provenientes del justicialismo, es valorado por el macrismo a la hora de elegir a algunos funcionarios en una cartera tan sensible.

Entre ellos se destacan quienes formaban parte del peronismo local o nacional, que se incorporan al PRO a partir del vínculo que construyen con Rodríguez Larreta, quien aparece como una llave de entrada a los cargos públicos del Ministerio de Desarrollo Social de la ciudad. El ingreso a Desarrollo Social se vincula a la tradición política en la que se reconocen que reactualizan de manera particular: es por vocación que se dedican al trabajo social, realizan una separación entre “lo social” y “lo político”, y construyen diferencias de género en política a partir de la asociación entre lo femenino y las tareas domésticas y de supervivencia.

Conclusiones

La llegada de Macri al ejecutivo de la ciudad de Buenos Aires viene acompañada en el Ministerio de Desarrollo Social de un nuevo elenco de funcionarios. Las mujeres ocupan los cargos más importantes del área a partir del vínculo político con un padrino, hombre, como Horacio Rodríguez Larreta. Desde la formación profesional, vemos que varios funcionarios jóvenes e importantes del área no tienen una especialización académica sino que se forman en ONG que en un principio no tienen filiación partidaria y luego comienzan a formar parte del armado partidario PRO.

El PRO coloca en el cargo más alto del área y en otras posiciones importantes de la cartera un conjunto de mujeres que reúnen algunas características compartidas, como la cercanía política a Rodríguez Larreta y su formación en fundaciones ligadas al mencionado dirigente, que nos permiten observar una línea de continuidad en el perfil que se elige para ocupar los cargos más importantes del área de las políticas sociales.

A partir del paso por ONG los agentes constituyen contactos, concepciones y valores que son destacados como un sentido común compartido por quienes pasan a ocupar luego cargos públicos en el GCBA.

Un conjunto de funcionarios tienen experiencia en la gestión debido a sus vínculos con el PJ o con el partido RECREAR, que contienen un conjunto de “políticos disponibles” en un contexto político local marcado por el colapso partidario.

La filantropía, la libertad y la expertise en políticas sociales de las ONG liberales se complementa con una reactualización particular de la tradición peronista anclada en la separación entre lo social y lo político, y la asociación entre lo primero y el género femenino.

Bibliografía

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Notas

1.

Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires. Becario de CONICET bajo la dirección de la Dra. Paula Canelo. Maestrando de Ciencia Política y doctorando en Sociología en el IDAES-UNSAM. Integrante del programa de Elites económicas y políticas dirigido por Ana Castellani, Paula Canelo y Mariana Heredia en la UNSAM. [email protected]

2.

El trabajo contiene 10 entrevistas realizadas entre 2016 y 2017 a 5 funcionarios del ministerio y a 5 trabajadores del área.

3.

Cuando el PRO gana en la ciudad de Buenos aires en 2007 María Eugenia Vidal estaba embarazada y deciden nombrar de forma provisoria a Esteban Bullrich como Ministro de Desarrollo Social del GCBA, cargo que ejerce hasta mediados de 2008.

4.

SOLIDAGRO <http://www.solidagro.org.ar/quienes.php>

TEI – Métopes

Enlaces de Referencia

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