Caer sobre lo público

El presidente Macri presentó los resultados de la evaluación Aprender y se lamentó por “aquel que tiene que caer en una escuela pública”. Una especialista destaca que las diferencias no están dadas por el tipo de establecimiento, sino por el origen socioeonómico del alumno.

Por Matías Alonso  
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Agencia TSS – Durante la presentación de las conclusiones de la prueba Aprender, una evaluación al sistema educativo que se llevó a cabo en octubre pasado en las escuelas argentinas, el presidente Mauricio Macri consideró que los resultados son “dolorosos” y remarcó la “terrible inequidad entre aquel que puede ir a una escuela privada y aquel que tiene que caer en una escuela pública” debido a las diferencias que mostraron los resultados –que, pese al anuncio, al cierre de esta nota no estaban disponibles en la página oficial de la evaluación– según el tipo de gestión del establecimiento.

La referencia del presidente Macri a la supuesta fatalidad que significaría tener que “caer” en la educación pública generó una fuerte reacción de diversos sectores de la sociedad y tomó forma en la multitudinaria Marcha Federal docente del pasado miércoles 22 de marzo.

¿En qué medida la calidad educativa privada sería mejor que la pública? TSS habló con Guillermina Tiramonti, investigadora especialista en educación y directora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) entre 2003 y 2009, quien aseguró que “el primer elemento que determina la diferencia es que las poblaciones que atienden las escuelas públicas y las privadas son diferentes. Entonces, desde los años sesenta en adelante, los sectores altos y medios, y más tarde los medios-bajos, empezaron a emigrar a escuelas privadas. En consecuencia, las escuelas públicas se quedaron atendiendo primordialmente a los chicos de los sectores más bajos de la población”.

“La diferencia entre lo público y lo privado no tiene que ver con que las escuelas privadas sean mejores”, sostiene Tiramonti.

Tiramonti explicó que “los chicos de los sectores medios y medio-altos tienen un mejor rendimiento porque aportan a la escuela los recursos que requiere el modelo pedagógico, que son un código lingüístico rico y capacidad para dialogar con los conceptos abstractos. La diferencia entre lo público y lo privado no tiene que ver con que las escuelas privadas sean mejores, ni siquiera con que tengan doble jornada, sino con este elemento: que los recursos que los chicos llevan a la escuela son diferentes”.

La evaluación Aprender se llevó a cabo el 18 de octubre de 2016 y fue obligatoria para todos los alumnos de sexto grado del nivel primario y para todos los del último año del nivel secundario (quinto o sexto año, según el plan de estudios). Además, se realizó una muestra de alumnos de tercer grado del primario y de segundo y tercer año del secundario. Se hicieron más de 1.300.000 evaluaciones de lengua y matemática en el nivel primario y también de ciencias naturales y ciencias sociales en secundarios.

Durante una breve reseña de los resultados, Macri sostuvo que cinco de cada diez alumnos de colegios secundarios no comprenden textos, mientras que siete de cada diez estudiantes terminan el secundario sin entender los elementos básicos de matemática. También resaltó las diferencias entre las escuelas de gestión pública y privada cuando señaló que cuatro de cada diez alumnos de sexto grado de la primaria estatal no comprenden textos, mientras que en las de gestión privada solo dos no logran hacerlo correctamente. Sin embargo, el presidente no hizo referencia alguna al componente socioeconómico de los alumnos como sesgo en la comparación entre establecimientos públicos y privados.

El presidente Macri habló sobre los resultados de la evaluación Aprender en medio del conflicto salarial con los docentes, que reclaman la apertura de la paritaria nacional.

“Los resultados de la evaluación no sorprenden porque hemos visto que el sistema educativo argentino es una máquina de reproducir las condiciones de origen de los chicos. El esquema sobre el que fue diseñado el sistema pedagógico argentino data de fines del siglo XIX y fue pensado para dar educación a los sectores medios de la sociedad. Los cambios que se han dado en el último siglo llevaron a la obligatoriedad de la escuela media para toda la sociedad, pero sin cambiar su modelo de enseñanza”, explicó Tiramonti. Y sostuvo: “Hay que cambiar el modelo pedagógico porque con el actual no vamos a poder igualar las posibilidades de todos los chicos”.

La respuesta a los resultados de esta evaluación será el envío de un proyecto de ley al Congreso de la Nación. Si bien todavía no fue dado a conocer, el ministro de Educación Esteban Bullrich explicó que tendrá metas para un plazo de diez años. Entre otras, que la mitad de los docentes sean bilingües (incluye lenguas de pueblos originarios), que logre mayor articulación entre las universidades nacionales y las escuelas secundarias, que se extienda la jornada escolar, que haya marcos de referencia para la negociación paritaria y mejoras en infraestructura. En la conferencia de prensa no se explicó cómo se alcanzarán estos objetivos ni qué inversión presupuestaria demandarán.

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