Carolina Castro: “A una terminal le sale más barata una autoparte importada”

Por primera vez en la historia de la UIA, una mujer resultó elegida para integrar su comité ejecutivo. En una entrevista con TSS, la representante de la cámara de autopartistas habló sobre la necesidad de que haya más mujeres en roles directivos, la crisis que atraviesa el sector automotriz y el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea.

Por Matías Alonso  
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Agencia TSS – La Unión Industrial Argentina (UIA) lleva 132 años representado al sector productivo local pero solamente a una parte de él: los hombres. Por primera vez en su historia, una mujer será una de las 25 personas que toman las decisiones más importantes de la entidad desde su comisión directiva. Carolina Castro es una flamante integrante de ese comité como representante de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), también conocidas como autopartistas. Castro forma parte de Industrias Guidi, una empresa especializada en estampado y soldadura de acero fundada por su abuelo y dirigida por su madre, que emplea a 550 personas en sus plantas en Zárate y Almirante Brown, en la provincia de Buenos Aires.

Elegida como prosecretaria segunda de la UIA, Castro dedicó buena parte de su carrera a la empresa familiar y a la representación gremial empresaria. Licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires, también pasó por la función pública entre los años 2017 y 2018, durante dieciocho meses en los que se desempeñó como subsecretaria Pyme en el Ministerio de Producción.

En una entrevista con TSS, Castro habló sobre lo que implica su nombramiento en una institución históricamente dominada por hombres, acerca del fracaso de los planes sectoriales para el sector automotriz y autopartista, su paso por la gestión pública y lo que puede significar para la industria el principio de acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur.

Después de 130 años de historia de la UIA es la primera vez que hay una mujer en el comité ejecutivo. ¿Cómo fue su llegada a esa posición y qué significado tiene ese nombramiento?

Mi elección al comité es el resultado de un proceso. En el año 2012, la UIA creó el área joven (UIA Joven), que ha sido un semillero para muchos dirigentes industriales y allí empecé mi participación. Hoy, más del 30% de quienes están en UIA Joven son mujeres. En el año 2016 se incorporaron las primeras mujeres en la junta directiva (NdeR: tiene 46 miembros en total, de las que seis son mujeres) y este año llegamos al comité ejecutivo. Para mí es un orgullo ser la primera mujer en llegar ahí y espero poder abrir el camino para muchas más. Aunque todavía falta hacer mucho para avanzar hacia el horizonte de paridad, es un lindo momento el que estamos viviendo porque muchas mujeres se están abriendo camino en todos los ámbitos de la sociedad.

¿A quiénes representará a partir de su nombramiento?

Estoy en el comité de la UIA en representación de AFAC, la cámara de autopartes. Yo me desempeño en Industrias Guidi, una autopartista que tiene más de seis décadas, con plantas industriales en Burzaco y Zárate, que fundó mi abuelo y preside mi madre. Representar a mi sector en este momento complejo es una gran responsabilidad.

En 2017 hubo un acuerdo con el Gobierno para llegar a producir un millón de autos y lograr inversiones de 5000 millones de dólares. El objetivo estuvo lejos de lograrse. ¿Hubo problemas con ese acuerdo o fue muy ingenuo con la situación internacional?

Siempre es bueno que el Estado se fije metas ambiciosas y una forma de intentar alcanzarlas. El plan en sí mismo era positivo, pero un plan sectorial no puede avanzar cuando la macroeconomía, que es el entorno en el que ocurren las relaciones económicas, va en otra dirección. La Argentina tuvo claramente una crisis macroeconómica a partir de abril de 2018, que trastocó todas las variables. Aquel plan no fue la excepción. Lo importante es que, una vez que se estabilice la macro, se pueda volver a discutir y avanzar en ese tipo de planes sectoriales.

“A partir de la tensión cambiaria se tomaron medidas de corte más netamente fiscales, como las retenciones a las exportaciones, que no distinguieron según el agregado de valor en los sectores”, dice Castro.

¿Qué resultados tuvo la ley de autopartes de 2016, con la que se buscaba que aumentara la proporción de componentes nacionales en la industria automotriz?

Lo mismo que en el caso del plan automotor, la de autopartes es una buena ley, pero que se vio impactada por la situación general de la economía. A partir de la tensión cambiaria se tomaron medidas de corte más netamente fiscales, como las retenciones a las exportaciones, que no distinguieron según el agregado de valor en los sectores. Por ejemplo, se dio la paradoja de que a una terminal le sale más barata una autoparte importada porque, a diferencia de la nacional, no paga retenciones.

¿Qué responsabilidad tiene el Gobierno en la crisis que atraviesa el sector de producción automotriz? ¿Qué expectativas tiene para las elecciones?

En alguna medida, la falta de coordinación entre políticas de emergencia macroeconómicas y las políticas sectoriales es responsabilidad del Gobierno. También es cierto que, en paralelo con nuestras dificultades económicas domésticas, no ha terminado de recuperarse, si no todo lo contrario, nuestro principal mercado de exportación del sector, que es Brasil. Espero que durante el proceso electoral se pueda discutir de manera franca cuál va a ser nuestro modelo de desarrollo en los próximos años. En la UIA tenemos una visión y propuestas concretas sobre cómo la Argentina tiene que tener una agenda proactiva de políticas para el desarrollo industrial y la agregación de valor, con tecnología y conocimiento, y las vamos a poner a disposición de los candidatos.

¿Cómo evalúa su paso por el la Subsecretaría Pyme y qué cosas pudo ver de manera diferente al ocupar un cargo público?

Cuando empezó el gobierno de Macri me ofrecieron conducir la Subsecretaría Pyme con un objetivo concreto y en un proceso que incluyó la incorporación de quien era entonces director ejecutivo de la UIA, Martín Echegoyen, como Secretario de Industria, entre otros. Mi función tenía un objetivo concreto, que era una nueva Ley Pyme, que logramos en tiempo récord y con un consenso amplio, en julio de 2016. Creo que fue un paso importante para el sector, que requiere seguir dando muchos otros en el futuro. Pasar por la función pública fue interesante y enriquecedor, pero no cambió mi punto de vista sobre los temas de fondo del país. Sigo creyendo que la Argentina necesita fortalecer la articulación entre lo público y lo privado para avanzar en un proceso de desarrollo.

¿Qué análisis se hace en su sector sobre el convenio Europa-Mercosur, a partir del cual se podrían levantar buena parte de las restricciones a las importaciones en pocos años? ¿Hay preocupación por lo que podría implicar para las autopartistas nacionales?   

Todavía no se conocen todos los detalles y no hemos vistos los análisis de impacto que se han hecho antes de firmarlo. Estamos esperando a tener más información. En términos generales, el acuerdo Mercosur-UE puede ser beneficioso si se acompaña con una política industrial más agresiva, que el país no ha tenido hasta ahora, que fomente la agregación de valor en nuestro país. Todo el mundo está invirtiendo mucho en política industrial, sobre todo en virtud de la revolución que se está dando con las tecnologías conocidas como 4.0. Nosotros tenemos que hacer lo mismo si no queremos quedarnos atrás. Si hacemos eso, nuestro sector, como muchos otros, vamos a poder competir de igual a igual y podríamos beneficiarnos. Un acuerdo comercial no puede ser nunca un punto de llegada sino que tiene que ser un punto de partida para las políticas públicas que impulsen el desarrollo.

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