Ciencia y resistencia

Cientos de investigadores tomaron el MINCYT en protesta por los recortes de presupuesto que dejaron afuera del CONICET a casi 500 científicos. El rechazo a los cambios en la política científica y qué dijo el ministro Barañao en la reunión con representantes de las agrupaciones.

Por Nadia Luna  
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Agencia TSS – La toma del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCYT) lleva casi tres días. La planta baja está colmada. Las coquetas mesitas ratonas del hall desaparecen bajo la pila de paquetes de yerba y botellas de agua. El ministerio de vidrio vibra ante el reclamo que se vuelve tangible en el repiqueteo de bombos y platillos ejecutados por jóvenes que no se cansan de cantar. Cientos de científicos, becarios, docentes y estudiantes de todas las edades, que durante las asambleas llegan a ser más de mil, están ahí para exigirle al ministro Lino Barañao que haga efectivo el ingreso de los casi 500 científicos que fueron aprobados para entrar a la carrera de investigador del CONICET y que no pueden hacerlo por el recorte presupuestario.

En la calurosa mañana del 21 de diciembre se les había prometido una segunda reunión con el ministro. Sin embargo, y pese a que un puñado de representantes de diversas agrupaciones se plantó en la antesala de la oficina a la espera de su presencia, Barañao no concurrió. “Nos dijeron que no iban a mantener diálogo con nosotros mientras mantuviéramos esta medida de lucha histórica que estamos manteniendo hace casi 72 horas”, dijo Lucila D’Urso, becaria doctoral del CONICET y miembro del grupo Jóvenes Científicos Precarizados (JCP), en el marco de la conferencia de prensa que brindaron junto a otras agrupaciones, como Científicos y Universitarios Autoconvocados (CyUA), CONADU Histórica y Grupo Ciencia y Técnica Argentina (CyTA), entre otros.

“La toma pacífica del ministerio se mantiene hasta que ingresen todos los compañeros porque eso es lo que resolvió la asamblea que congregó a mil trabajadores”, continuó D’Urso. “Vamos a mantenernos en la calle para defender los puestos de trabajo de nuestros compañeros y para romper con el mito de lo que dijo el ministro acerca de que en un país donde hay 30 % de pobreza no puede haber tantos científicos. Le decimos al ministro que está equivocado. Que cualquier país que quiere tender al desarrollo necesita de científicos que quieran trabajar en el país para una ciencia que esté al servicio de la sociedad y no de las grandes corporaciones”, sostuvo.

Cientos de científicos, becarios, docentes y estudiantes tomaron el MINCYT para exigirle al ministro Lino Barañao que haga efectivo el ingreso de los casi 500 científicos que fueron aprobados para entrar a la carrera de investigador del CONICET.

Alan Szalai, también miembro de JCP, precisó los números del reclamo: de los 874 investigadores ingresantes evaluados favorablemente por las comisiones de evaluación del CONICET, solamente están dando ingreso a 385. “Por lo tanto, están despidiendo a 489 compañeros. Lo que se propicia de esta manera es que estos recursos humanos altamente calificados tengan que irse al exterior en otra fuga de cerebros”, aseveró. En tanto, Inés Nercesian, representante de CyUA, recordó las diversas movilizaciones que vienen llevando a cabo desde antes del ballotage presidencial y remarcó otro aspecto de la lucha: “Tenemos problemas con los ingresos pero también con el financiamiento de los proyectos. El sistema científico en su totalidad está en peligro”.

El investigador Juan Pablo Paz, director del Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA–CONICET), de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y miembro de CyTA, apuntó que “este es un reclamo de toda la comunidad científica porque defendemos un modelo de país basado en la ciencia para el desarrollo industrial inclusivo”. Y agregó: “El ministerio no recibe a los trabajadores que están tomando este ministerio. Yo me pregunto, entonces, a quién recibe el ministro, con quiénes dialoga”. La pregunta retórica fue respondida por Antonio Roselló, secretario adjunto de la CONADU Histórica. “Nosotros lo decimos desde hace más de diez años. El ministro habla con las multinacionales como Monsanto. Y cuando hubo investigadores que se levantaron y sacaron informes contrarios, fueron perseguidos en ‘caza de brujas’, como el compañero Andrés Carrasco”, sentenció.

Durante la conferencia, también se hizo mención a la declaración que firmaron los ganadores de los premios Investigador de la Nación Argentina (otorgado a la científica Noemí Zaritzky), Houssay Trayectoria, Houssay y Jorge Sábato 2016, entregados ayer por Lino Barañao y el Jefe de Gabinete Marcos Peña, ya que el presidente Mauricio Macri, a quien también iba dirigida la carta, no se hizo presente. “Queremos expresar nuestra preocupación y rechazo a los recortes en las partidas presupuestarias destinadas a los organismos que componen el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, incluyendo las universidades públicas”, dijeron los galardonados en la declaración, donde piden por la incorporación de todos los investigadores aprobados por las comisiones evaluadoras. “Tal desfinanciamiento es contrario a los objetivos del Plan Argentina Innovadora 2020 y a las promesas formuladas por la presente administración en las elecciones nacionales de 2015”, señalaron. Además, adhirieron los ganadores de otros años de esos premios y de otros como el Konex y el Bunge y Born.

Qué dijo Barañao en la reunión del lunes

En diálogo con TSS, la investigadora del CONICET Ana Franchi, directora del Centro de Estudios Farmacológicos y Botánicos (CEFYBO) y miembro del Grupo CyTA, habló sobre la reunión que tuvieron el lunes con el ministro  Barañao, de la que participó junto a otros seis colegas, representantes de las agrupaciones JCP, CyUA ATE y CONADU. “Ante el pedido por el ingreso de los 500 investigadores recomendados, el ministro reconoció haber dicho que el CONICET tenía que crecer al 10% anual, pero luego dijo que, en realidad, eso era algo muy utópico porque en el 2020 la institución estaría saturada”, recordó.

En la calurosa mañana del 21 de diciembre se les había prometido una segunda reunión con el ministro. Sin embargo, y pese a que un puñado de representantes de diversas agrupaciones se plantó en la antesala de la oficina a la espera de su presencia, Barañao no concurrió.

Según Franchi, Barañao sostuvo que “su ideal era que hubiera alrededor de 400 ingresos anuales que se compensaran con 400 vacantes que se dieran por jubilaciones, renuncias o decesos, pero que ese número recién se podría alcanzar en cinco años; que por ahora solo podían entrar por vacantes nuevas, que era lo que él había conseguido gracias a pelear por el presupuesto”, contó la investigadora y señaló que el ministro dijo pretender que esos jóvenes sean absorbidos por las empresas y por otras entidades del Estado como el INTI, el INTA y diversas universidades, que también tienen problemas de presupuesto.

“La verdad es que nos fuimos sin nada, estuvimos una hora y media hablando como en dos lenguas distintas”, aseguró Franchi. “Nosotros insistíamos en los puestos de trabajo de los jóvenes, en cuánto perjudicaría esto a los grupos de investigación y en el desaliento que genera en ellos. Y él hablaba sobre que le interesa que los jóvenes se formen afuera y que hay una posibilidad de conseguir becas externas. Siempre posibilidades, nada concreto. Salimos muy desalentados de esa reunión”.

Alan Szalai, de JCP, quien también participó de la reunión, enfatizó que “el ministro hizo una defensa acérrima del ajuste que está llevando a cabo. Dijo que lo que se hacía antes era algo desmedido, cuando él es el mismo ministro que ejecutó esas políticas hasta hace un año. Lo que escribió con la mano lo borró con el codo”. Finalmente, Franchi apuntó: “Mi sensación es de mucha tristeza. Hace 36 años que trabajo en el CONICET y la última fue una época de oro en la que pensamos que habíamos dado un cambio total en la política científica y muchos jóvenes se entusiasmaron. Hoy están terriblemente desalentados, es algo que veo en mi laboratorio. Si bien quedaban muchas cosa por hacer, ahora estamos retrocediendo a los años previos al año 2003”.

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