Conocer a la vaca

Investigadores del CONICET, de la Universidad Nacional de La Plata y de la Universidad de Buenos Aires diseñaron un chip para el análisis genómico en bovinos. Permitirá hacer estudios que antes se realizaban en el exterior para mejorar la producción y diagnosticar enfermedades en las razas que se crían en la Argentina.

Por Matías Alonso  
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Agencia TSS – Investigadores del CONICET, de la Universidad Nacional de La Plata y de la Universidad de Buenos Aires diseñaron un chip para el análisis genómico en bovinos. Se trata de un chip de ADN con forma de placa, de bajo costo, que permite la prestación de un servicio de evaluación genómica que incorpore información al proceso de selección de reproductores y diagnosticar enfermedades en las razas que se crían en la Argentina.

Usualmente, cuando se querían analizar las características de los animales, las muestras debían ser enviadas a Estados Unidos o Europa. Esta herramienta apunta a que se mejoren los rodeos nacionales y se profesionalice la venta de material genético reproductivo con su respectivo análisis genómico.

Este chip de ADN (microarray, en inglés) permite la detección de polimorfismos (variaciones en la secuencia de ADN) específicamente en bovinos. Con esta información se puede detectar la probabilidad de ciertas enfermedades de transmisión genética, realizar ensayos de paternidad y linajes, y análisis de de la cadena de ADN que puedan dar lugar a mejores rendimientos de carne o leche, como la predisposición de características de terneza de la carne, contenido y disposición de grasa, fertilidad, adaptación al calor y color de pelaje.

El chip fue diseñado en el Instituto de Genética Veterinaria de la Universidad Nacional de La Plata (IGEVET, CONICET- UNLP) y fue bautizado ArBos1. El dispositivo hace simultáneamente el análisis de diferentes puntos de la cadena de ADN de la muestra –que puede obtenerse de sangre, pelos, semen o tejidos del animal– y, posteriormente, se realiza al análisis bioinformático del resultado.

El vicedirector del IGEVET, Guillermo Giovambattista, le dijo a TSS que “el chip incluye unos 52.000 marcadores determinados por su ubicación en el genoma con el objetivo de mejorar la selección. Cuando se diseñó el chip fue pensado en mediana densidad y en un formato de placas de 384 arrays, lo que permite trabajar en forma bastante económica con proyectos que necesitan mucha cantidad de muestras, como son los de selección”.

El desarrollo de este chip de ADN apunta a que se popularice la incorporación de la información genómica al proceso de selección de reproductores para obtener una mejora cualitativa de los rodeos y que la venta de semen esté acompañada del análisis correspondiente.

ArBos1 fue ganador de un premio en la feria INNOVAR 2016, en la categoría Investigación Aplicada.

“No hay un chip comercial que tenga todas las funciones que nosotros le agregamos, ya que permite determinar paternidad, diagnosticar las enfermedades genéticas, hacer la selección y, además, permite el análisis de muchas muestras”, dice Giovambattista. Y agrega: “La idea, cuando lo diseñamos, era que tenía que ser un chip barato, que cumpliera varias funciones para que justificase al máximo la inversión que tiene que hacerse por cada muestra”.

A nivel internacional, las mayores regulaciones hacen que sea cada vez más difícil la venta de semen sin su análisis genómico. Para que la Argentina no quedara fuera de este mercado era necesario poder contar con una herramienta de este tipo. Además, podría ser una puerta para vender servicios tecnológicos. “Así como nosotros mandamos muestras a analizar en Estados Unidos o Europa, algunos países de la región podrían enviarnos muestras para analizar en el país, lo cual implica un doble desarrollo tecnológico, tanto para los productores como en lo que hace a venta de tecnología argentina”, explica Giovambattista.

El grupo de trabajo que desarrolló el ArBos1 es multidisciplinario: cuenta con biólogos, ingenieros agrónomos, veterinarios, informáticos y biotecnólogos. Las instituciones que participaron del desarrollo fueron el IGEVET- CONICET, la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNLP y la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, mientras que el financiamiento provino de un crédito del FONTAR, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación.

Durante el desarrollo, asociaciones de productores de las razas Angus, Bradford, y Bosmara aportaron muestras e información sobre los registros de los animales para poder evaluar los polimorfismos antes de seleccionarlos.

ArBos1 fue ganador de un premio en la feria INNOVAR 2016, en la categoría Investigación Aplicada, y ya forma parte de los servicios ofrecidos por la Unidad Tecnológica Salud y Producción Animal del CONICET. Según Giovambattista, “actualmente estamos recibiendo los primeros pedidos de fabricación en serie, que se hace en Estados Unidos. Una vez que se toman las muestras, las pruebas se corren en nuestro laboratorio. Esta etapa se está haciendo en el marco de diversos programas de mejoras con asociaciones de productores y también con empresas”.

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