De residuo a combustible

Investigadores de la Universidad Nacional de Villa María y el CONICET trabajan en la producción de bioetanol a partir de lactosuero, un subproducto de la industria láctea que en muchos casos se descarta. El objetivo es la generación de valor agregado a partir de un residuo abundante en la región, que podría tener beneficios tanto económicos como ambientales.

Por Nadia Luna  
__

Agencia TSS – La ciudad de Villa María, en la provincia de Córdoba, forma parte de una de las cuencas lecheras más importante de la Argentina. Allí se encuentran localizados gran cantidad de pequeños y medianos productores de leche, queso y derivados lácteos. Un gran problema que enfrentan estos productores es qué hacer con las importantes cantidades de lactosuero, un subproducto que se obtiene durante el proceso de coagulación de la leche y que, si se descarta como efluente, resulta muy contaminante para el medio ambiente.

Córdoba también alberga una parte importante de la producción de bioetanol en base a maíz. El etanol es un compuesto químico obtenido a partir de la fermentación de azúcares y puede utilizarse como combustible, mezclado con nafta, o puro, como se lo usa en Brasil. La mayor parte de la producción mundial de etanol se obtiene a partir de materia orgánica o biomasa y es por eso que se conoce a este producto como bioetanol.

Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) y el CONICET decidieron tender un puente entre esos dos motores de la economía regional y comenzaron a trabajar en la producción de bioetanol a partir de lactosuero. Esto permitiría, además, aportar una solución a la problemática ambiental a través del agregado de valor a un residuo industrial.

El etanol es un compuesto químico obtenido a partir de la fermentación de azúcares y puede utilizarse como combustible, mezclado con nafta, o puro, como se lo usa en Brasil. La mayor parte de la producción mundial de etanol se obtiene a partir de materia orgánica o biomasa y es por eso que se conoce a este producto como bioetanol.

“La idea es utilizar el lactosuero junto con sustratos que ya se usan en la industria para optimizar el proceso, lo que permitiría solucionar un problema de los productores, disminuir la contaminación y reducir costos en las empresas que ya producen bioetanol”, explicó a TSS la microbióloga Carla Aminahuel, becaria doctoral de CONICET en la UNVM, cuya tesis doctoral es dirigida por la doctora en Ciencias Biológicas Lilia Cavaglieri. A cargo del equipo de investigación está Mariana Montenegro, doctora en Ciencia y Tecnología de los Alimentos.

Según datos de la industria láctea aportados por el grupo de investigación de la UNVM, en la Argentina se producen unas 450.000 toneladas anuales de lactosuero. Un 33% se destina a la obtención de lactosa y derivados, y entre un 4 y 5% se transforma en suero en polvo. En tanto, alrededor del 60% se usa para alimentación de animales o se descarta como efluente. Algunos productores se ven obligados a vender estos excedentes a muy bajo costo a empresas que cuentan con la tecnología necesaria para darle un tratamiento adecuado, por lo que la posibilidad de reutilizarlo y darle valor agregado también redundaría en una ventaja económica.

Para producir bioetanol, los investigadores trabajan en la optimización de un proceso de fermentación similar al que se aplica en las industrias del vino y el pan. Para eso, utilizan levaduras que tienen la capacidad de convertir en etanol los azúcares presentes en el suero. Posteriormente, se extrae el etanol y se realiza un proceso de purificación.

En la Argentina se producen unas 450.000 toneladas anuales de lactosuero. Un 33% se destina a la obtención de lactosa y derivados, y entre un 4 y 5% se transforma en suero en polvo. En tanto, alrededor del 60% se usa para alimentación de animales o se descarta como efluente.

Sobre la factibilidad de replicar este procedimiento a escala industrial por parte de los pequeños productores, Aminahuel dijo que “la producción de alcohol no es un proceso complicado y quizás lo más costoso es la distribución del lactosuero, porque, al ser líquido, requiere necesidades especiales para su transporte. Por eso, lo más recomendable es que se trabaje a nivel de asociaciones de cooperativas, de las que hay muchas, tanto en Villa María como en toda la región lechera”.

Actualmente, la investigadora está trabajando en mezclar los azúcares obtenidos del lactosuero con otros sustratos fácilmente obtenibles en la zona para evaluar de qué manera y en qué concentraciones se puede optimizar el proceso. También, están buscando posibles asociaciones con empresas y productores para probar la tecnología en una escala mayor. “Queremos que sea un desarrollo que se pueda realizar a partir de insumos locales y que responda a las necesidades de la región”, enfatizó.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *