Debate al interior del CONICET

Tres precandidatos al directorio del CONICET debatieron en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Sus propuestas para mejorar la institución y la preocupación por las políticas de ciencia y tecnología.

Matías Alonso  
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Agencia TSS – El 14 de junio pasado, Ciudad Universitaria fue el escenario de un debate que reunió a tres precandidatos al directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).  El encuentro se llevó a cabo en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde presentaron sus propuestas y debatieron frente al público sobre el rumbo de la ciencia y la tecnología en la Argentina.

Este mes se realizarán las elecciones de los miembros del Directorio del CONICET correspondientes a las áreas de Ciencias Exactas y Naturales, y de Ciencias Agrarias, Ingenierías y Materiales. Los precandidatos que se presentaron en público por la primera de estas áreas fueron Gerardo Burton, director de la Unidad de Microanálisis y Métodos Físicos Aplicados a Química Orgánica (UMYMFOR); Roberto Rivarola, director del Instituto de Física Rosario (IFIR); y Roberto Salvarezza, director del Instituto de Investigaciones Físico Químicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA) y expresidente del CONICET (2012-2015).

El CONICET es una institución autárquica con un directorio de nueve miembros que representan a investigadores, universidades, organismos científicos provinciales y entidades industriales.

Los tres científicos coincidieron en que la gestión presidencial anterior revalorizó el lugar de la ciencia y la tecnología y expusieron su preocupación por la continuidad de las políticas para el área por parte del Gobierno nacional.

Durante su exposición, Rivarola expresó que “la actual gestión suspendió los proyectos de Arsat III y Atucha III, y no lo podemos permitir por su valor estratégico. Tengo temor por el proyecto real del Gobierno. Tienen que aprender que no todo es rédito financiero y que también hay un bien social”.

“En los últimos años ha sido recurrente el retraso y la imprevisibilidad en los pagos de las cuotas de los proyectos”, dijo
Gerardo Burton, director de la UMYMFOR.

Salvarezza justificó su renuncia a la presidencia del CONICET en diciembre pasado porque implicaba ser un representante del Poder Ejecutivo, mientras que, de asumir en el directorio, sería un representante de sus colegas. “El Estado deber ser el motor que tira del sistema científico”, dijo al referirse a la importancia de los grandes proyectos nacionales de tecnología y sobre su importancia para construir trabajo interdisciplinario.

Los tres precandidatos expresaron su acuerdo con que se mantuviera a Lino Barañao como autoridad del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, aunque advirtieron que serán exigentes con su gestión. “Ayudó a despejar la incertidumbre que había en el sistema científico con el cambio de gobierno, por lo que fue positivo”, aseguró Burton.

Otro aspecto que salió a la luz en cada una de las presentaciones y en las preguntas del público estuvo relacionada con la problemática de género dentro de la institución. Con respecto a este tema, Salvarezza afirma en su propuesta: “Es muy importante continuar la política de género que llevó al CONICET a ser reconocida por la UNESCO como la institución científica con más mujeres en el mundo (53 %). Pero también debemos seguir avanzando para que ellas ocupen una mayor proporción de cargos directivos y consoliden el avance en esta materia que se ha llevado adelante desde 2003”.

“El Estado deber ser el motor que tira del sistema científico”, sostuvo Roberto Salvarezza, director del INIFTA.

Desde el público, se cuestionó a Salvarezza por los retrasos que hubo en el envío de fondos durante su gestión como presidente del organismo. “En la gestión uno tiene que fijar prioridades y en nuestro caso tuvimos que solucionar problemas de infraestructura que afectaban a la seguridad de los investigadores, como laboratorios que se inundaban”, respondió.

Ese aspecto es resaltado por Rivarola en su propuesta: “Resulta imprescindible asegurar el otorgamiento, en los tiempos estipulados, de subsidios que permitan la ejecución de las respectivas líneas de trabajo propuestas. Esto redundará en un adecuado aprovechamiento de la inversión económica realizada a través de las carreras de investigador científico y de personal de apoyo, como así también del sistema de becas de CONICET, para evitar discontinuidades indeseadas”.

Durante su intervención, Burton también hizo foco en esta problemática: “En los últimos años ha sido recurrente el retraso y la imprevisibilidad en los pagos de las cuotas de los proyectos. Esto afecta directamente a un objetivo central del CONICET y conduce indefectiblemente a un uso de los fondos con fines diferentes a los originalmente planeados, lo que desvirtúa el proceso de evaluación y selección de los proyectos”. Y agregó: “La gran área de Ciencias Exactas y Naturales es la segunda en número de investigadores (2.188 a diciembre de 2015), pero es la cuarta en número de becarios (2.234, un 22 % del total). Si bien registró un crecimiento sostenido en los últimos 10 años, ha sido inferior al de las otras grandes áreas”.

“La actual gestión suspendió los proyectos de Arsat III y Atucha III, y no lo podemos permitir por su valor estratégico”,
dijo Roberto Rivarola, director del IFIR.

Para convertirse en candidato, cada uno de ellos necesitará juntar el aval público de por lo menos 50 miembros de la comunidad científica. Las elecciones se realizarán entre el 23 de junio y el 6 de julio a través de la intranet del CONICET y podrán votar los miembros de la carrera de investigador científico y tecnológico del organismo, incluidos los jubilados contratados.

El ganador de las elecciones será puesto a consideración del Poder Ejecutivo nacional para su nombramiento. Para la gran área de Ciencias Agrarias, Ingeniería y Materiales, que también renovará a su representante, los precandidatos son Ambrosio Bottini, del Instituto de Biología Agrícola de Mendoza (IBAM); Miguel Ángel Laborde, de Y-TEC; y María Elena Nader, del Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA). Las propuestas y antecedentes de todos los candidatos pueden ser consultados aquí.