El medidor de la luz

Las pruebas de laboratorio en lámparas de bajo consumo que ingresan a la Argentina lograron mejorar la calidad de los productos disponibles y que los datos en las etiquetas sean confiables.

Vanina Lombardi  
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Agencia TSS – El pasado 20 de mayo, Día Internacional de la Metrología, el INTI realizó una jornada durante la que presentaron desarrollos y estudios vinculados a esta disciplina, también llamada la ciencia de la medición. Uno de ellos intentó responder a la pregunta sobre si la adopción de lámparas de bajo consumo para uso residencial ha logrado los resultados previstos. “La eficiencia energética tiene que contemplar una sumatoria de factores para que el impacto y el ahorro sean los esperados”, dice Mariela Saavedra, del Departamento de Metrología Legal del INTI, quien estuvo a cargo del estudio.

Según la especialista, las primeras lámparas de bajo consumo que se comercializaban en la Argentina no siempre cumplían con lo que prometían en sus etiquetas. Paralelamente, la venta de estos productos comenzó a incrementarse notablemente, en particular luego de la sanción de la Ley 26473, mediante la cual a partir de 2011 se prohibió la importación y comercialización de las lámparas incandescentes que solían utilizarse para iluminar hogares de todo país.

Según la especialista, las primeras lámparas de bajo consumo que se comercializaban en la Argentina no siempre
cumplían con lo que prometían en sus etiquetas.

Para garantizar la calidad de estos productos –la mayoría importados desde China, ya que en la Argentina no se producen- se necesitaban controles fiables. Con ese fin fueron creados laboratorios capaces de evaluar la calidad de las lámparas, para autorizar o no su ingreso al país. “Estos laboratorios fueron asistidos por el INTI, para que tuviesen las capacidades metrológicas necesarias y lograr así que el etiquetado energético fuese el correcto”, recuerda Saavedra y destaca que la etiqueta le permite a los usuarios tomar dos productos equivalentes y compararlos al tomar la decisión de compra, para evitar el posible costo posterior si se elige una lámpara poco eficiente.

El problema es que, “hasta el año 2006, muchas lámparas de bajo consumo no cumplían con lo que decían en sus etiquetas”, advierte Saavedra y recuerda que eso provocaba muchas quejas entre los usuarios. Por eso, en aquel momento, hicieron un análisis del comportamiento de distintas lámparas de bajo consumo y detectaron que algunos productos iluminaban hasta un 50 por ciento menos de lo que figuraba en sus etiquetas e incluso menos que las lámparas incandescentes. En otros casos, la vida útil de las lámparas era notablemente inferior a la indicada: por ejemplo, de un lote que aseguraba una vida útil promedio de 5.000 horas, el 66 por ciento dejó de iluminar antes de las 100 horas.

“Se transformó el mercado de eficiencia energética”, afirma Saavedra y explica que los controles y las nuevas disposiciones que hoy existen sobre el etiquetado han logrado aumentar la vida útil promedio de las lámparas disponibles. De hecho, en otro informe desarrollado por este organismo en 2013, en el cual verifican el desempeño de las lámparas de bajo consumo, apenas el 1 por ciento de las marcas evaluadas no correspondían a la clasificación energética que indicaban y tenían un flujo luminoso y una vida media menor a las declaradas.

En otros casos, la vida útil de las lámparas era notablemente inferior a la indicada: por ejemplo, de un lote que aseguraba
una vida útil promedio de 5.000 horas, el 66 por ciento dejó de iluminar antes de las 100 horas.

“Esto provocó que todas esas lámparas que eran de marcas no muy eficientes hoy no puedan entrar al país. Ahora, las que entran sí cumplen con el etiquetado energético mientras se usen como corresponde”, destaca la especialista que, en base a estos datos, desarrolló un nuevo estudio que trata de detectar el potencial de ahorro que pueden brindar estas lámparas.

“El trabajo será presentado en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), para una publicación de eficiencia energética”, adelanta Saavedra y concluye: “En general, es difícil determinar si las políticas que implementa un Estado tuvieron el resultado que esperaban; es necesario crear modelos, como el impacto económico y el ahorro que tiene el consumidor, que ahora está protegido porque el Estado está controlando la eficiencia de las lámparas que entran al país”.


21 may 2015

Temas: Calidad, Electricidad, Energía, INTI, Metrología