El regreso del ARA King

El Astillero Río Santiago entregó a la Armada el buque patrullero ARA King tras sus reparaciones de media vida. Los trabajos se iniciaron en mayo del año 2014 y las tareas de mantenimiento se transformaron en una obra más ambiciosa que permitirá volver operativo y confiable a este barco fabricado en 1943 en ese mismo lugar.

Por Matías Alonso  
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Agencia TSS – La historia del buque ARA King fue conflictiva desde su nacimiento. Originalmente ideado como un buque rastreador minador –con capacidad para desplegar minas submarinas–, durante su construcción se cambió su función a la de un patrullero, al igual que sucedió con su gemelo ARA Murature, que fue desguazado en el año 2014. Inicialmente, el ARA King participó de campañas antárticas y en la última década fue utilizado para patrullaje fluvial y para el adiestramiento de cadetes.

Bautizado en homenaje al marino de la independencia Juan King, el buque tiene un desplazamiento (peso) de 3000 toneladas y 77 metros de eslora (largo), con una autonomía de más de 16.000 kilómetros.

Su reparación de media vida terminó a los tropiezos, ya que solo se consiguieron los insumos para terminar la obra luego de una intensa lucha de los trabajadores. La falta de interés del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires porque se terminara la obra y los problemas presupuestarios de la Armada hicieron que la entrega del buque se retrasara casi tres años.

Como parte de la reparación se cambió todo el cableado del buque tras 75 años de uso, así como los paneles eléctricos, el sistema de timón –que debió ser rediseñado– y el puente de mando, que fue modernizado.

La reparación de media vida es una obra de mantenimiento mayor que requiere un buque a fin de extender su vida útil e incluye la revisión de toda su estructura y el cambio de muchos de sus sistemas críticos. En el ARA King se cambiaron 65 toneladas de chapas del casco, se mejoró su estanqueidad –para evitar filtraciones de agua– y estabilidad, se repasaron sus líneas de eje –que conectan los motores con las hélices– y se actualizó su sistema de lucha contra incendios. Además, se cambió todo el cableado del buque tras 75 años de uso, así como los paneles eléctricos, el sistema de timón –que debió ser rediseñado– y el puente de mando, que fue modernizado.

Otras tareas que implicó la obra fueron el reemplazo del espejo de popa panel completo de la parte posterior del casco y de varios de sus mamparos paredes estructurales verticales del barco. También se cambiaron sensores de los motores y se instaló un sistema de parada de emergencia para proteger sus dos impulsores de 2500 caballos de fuerza.

El buque tiene una dotación de 130 tripulantes que verán mejorada su estadía abordo ya que se ha modernizado la habitabilidad, reformado la cubierta de los camarotes, la cocina y el comedor. También se remodeló el camarote del comandante, la sala frigorífica, se creó un sala de internación y un espacio en cubierta para instalaciones que se usan en las campañas sanitarias de los ríos del litoral. Todo el mobiliario fue realizado en el astillero Tandanor, que ganó esta capacidad gracias a la obra que se había hecho anteriormente en el rompehielos Almirante Irízar.

Otras tareas que implicó la tarea de reforma fueron el reemplazo del espejo de popa –panel completo de la parte posterior del casco– y de varios de sus mamparos –paredes estructurales verticales del barco–.

Si bien algunas autoridades del astillero con quienes TSS logró comunicarse declinaron su participación en esta nota con el argumento de que la cúpula del Río Santiago no los autorizaba a hablar públicamente de la obra, sí lo hizo Francisco “Pancho” Banegas, titular de ATE Ensenada, quien dijo: “El ARA King estaba paralizado y gracias a la lucha emprendida con la mesa de concertación hemos logrado cambiar la mirada hacia el astillero por parte del Gobierno provincial”.

Banegas también explicó: “No teníamos los insumos ni los materiales en tiempo y forma y por eso se atrasó la entrega. Trataron de culpar a los trabajadores pero nosotros siempre quisimos trabajar. Queremos que el astillero crezca en trabajo, que sea respetado por su valor estratégico y para la soberanía. Esperamos que el Gobierno no lo vea como un agujero financiero sino como una herramienta para construir barcos para nuestro país, para la metalmecánica en la obra pública o para la energía eólica”.

Para los trabajadores del Astillero Río Santiago, la entrega de este buque es una suerte de premio tras un año de conflictos en el que denunciaron un intento de vaciamiento de la empresa. Durante esas protestas tomaron el Ministerio de Economía bonaerense y marcharon al Obelisco porteño, entre otras movilizaciones. Actualmente, hay unos otros cuatro buques de la Armada con necesidad de atravesar una reparación de media vida, pero todavía no hay confirmación oficial sobre un eventual contrato con el astillero Río Santiago para comenzar los trabajos.

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