Experimento en marcha

El MINCYT ya trabaja en un plan para el año 2030 con nuevas prioridades, mientras revisa las promesas de inversión hechas en la campaña electoral y trata de reubicar en universidades a los investigadores excluidos del CONICET. El ministro Barañao niega la fusión con otro ministerio.

Por Bruno Massare  
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Agencia TSS — En una reunión con la prensa el viernes pasado, las autoridades del MINCYT sostuvieron que el presupuesto con el que finalizará este año la cartera, de 16.568 millones de pesos, será el piso presupuestario para 2018, pero también se prevé que haya refuerzos durante el año. Si bien con el último incremento, de 1.660 millones de pesos, el presupuesto de la función Ciencia y Técnica creció un 24,7% en relación al 2016, el aumento no incluyó al CONICET, organismo en el que el MINCYT está impulsando la relocalización de los investigadores excluidos que continúan en conflicto tras la reunión de la Comisión de Seguimiento durante el día de ayer. Se estima que su incorporación demandaría 250 millones de pesos, un 15% del último refuerzo presupuestario.

Durante el encuentro con diversos medios —entre los que estuvo TSS— el ministro Lino Barañao negó los rumores sobre una posible absorción del MINCYT por parte de otra cartera: “No surgió de una fuente seria y no hay riesgo de que eso pase”. También reconoció que la promesa de campaña del presidente Mauricio Macri de aumentar la inversión en ciencia y tecnología hasta el 1,5 % del PBI no se cumplirá. “No hay números mágicos. Nosotros tenemos nuestros proyectos de desarrollo, pedimos la plata y la ejecutamos”, dijo.

“Pero la gente cree lo que le dicen en las campañas”, le dijo TSS. “Nosotros somos serios. Desde 2003 hasta ahora nos hemos manejado de esta manera y ejecutamos hasta el último peso. No tiene sentido pedir plata en abstracto”, respondió Barañao.

Barañao negó rumores sobre una posible absorción del MINCYT por parte de otra cartera: “No surgió de una fuente seria y no hay riesgo de que pase”.

La discusión sobre las cifras tuvo otro capítulo particular durante la intervención del flamante secretario de Planeamiento y Políticas del MINCYT, Jorge Aguado, quien afirmó: “Nos hemos planteado para 2023 estar en el grupo de los países que invierten más del 1% del PBI”. Sin embargo, a poco de terminar la reunión, aclaró que podrían “llegar a ese 1% en el año 2020”.

Para Barañao, “hoy la oferta de conocimiento del sector público supera la capacidad de absorción que tiene el sector privado”. El titular del MINCYT argumentó: “Apuntamos a que tiene que haber un balance entre inversión pública y privada, y entre investigación básica, aplicada y experimental. Por eso estamos abriendo el sistema científico para que haya inversión externa”. Y puso como ejemplo a multinacionales farmacéuticas como Glaxo y Sanofi, “que hoy están invirtiendo en investigación en la Argentina”. No hubo, en cambio, referencia a inversiones de la industria local, sobre la que el ministro ya había expresado su desconfianza en una entrevista anterior.

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Actualmente, una serie de proyectos con distintos grados de avance en el Congreso buscan asegurar el aumento sostenido de la inversión pública en ciencia y tecnología y uno de ellos se tratará hoy en el Senado. Sin embargo, ni el MINCYT ni su titular se expresaron al respecto durante su debate en diversas comisiones legislativas. Ante la consulta, Barañao dijo estar de acuerdo “en un aumento de la inversión estatal”, aunque también dijo:  “A esos proyectos les faltan incentivos fiscales para que haya inversión privada. Apuntan a la federalización de la ciencia y la diversificación de la matriz productiva, y en eso estamos de acuerdo”. Y agregó: “Coincidimos en que, si queremos ser un país desarrollado, hace falta invertir alrededor del 3% del PBI en ciencia y tecnología”.

Cultura emprendedora

Durante la reunión, los funcionarios del MINCYT adelantaron que ya se encuentran trabajando en la planificación de cara al año 2030, en el plan que será el sucesor de Argentina Innovadora 2020, requerido por la Ley 25.467/01. “Queremos impulsar una cultura emprendedora dentro de las empresas y de las organizaciones sociales que permita la mejora competitiva”, dijo Aguado, quien también mencionó iniciativas como la creación de una plataforma virtual “que acerque la oferta del sistema científico-tecnológico a las distintas empresas, para poder hacer innovación abierta, tipo Kickstarter”, una ley de mecenazgo científico, incentivos tributarios para proyectos de I+D en empresas y la creación de una plataforma de crowdfunding, el Mercado de Innovación Argentina.

El responsable de Políticas y Planeamiento del MINCYT adelantó que el organismo se focalizará en tres sectores prioritarios: bioeconomía, salud e industria 4.0 (que comprendería áreas como Internet de las cosas, big data, robótica e inteligencia artificial), y dos iniciativas (Pampa Azul y el Plan Espacial). En este último caso, no se hizo mención alguna al Plan de Desarrollo Satelital aprobado por ley ni al ARSAT-3, para el cual el propio MINCYT había lanzado una iniciativa para el desarrollo de partes satelitales, que podría quedar pedaleando en el aire de concretarse la asociación de ARSAT con la estadounidense Hughes.

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Fuente: Dirección Nacional de Información Científica (DNIC) del MINCYT. Datos de 2015.

“Queremos poner el foco en un sector por año para generar impacto. Este año es bioeconomía y agroindustria. El que viene salud y el siguiente industria 4.0”, dijo Aguado, que antes de llegar al MINCYT tras la victoria de Cambiemos había sido el responsable del sistema de inscripción online de las escuelas porteñas.

En realidad, la revisión del plan Argentina Innovadora 2020 había comenzado con la publicación, en junio pasado, del documento “Lineamientos para una política en Investigación Fundamental”, coordinado por el antecesor de Aguado, el químico Miguel Ángel Blesa. En sus páginas se hace referencia, a contramano del freno al crecimiento en el CONICET, a que “los indicadores cuantitativos, como la relación entre la inversión en I+D+i y el PBI, o el número de investigadores por cada 1.000 Personas Económicamente Activas, son todavía demasiado bajos y deben mejorar, para lo cual se debe desarrollar un plan de crecimiento de mediano y largo plazo del sistema de ciencia y técnica, en general, y del CONICET, en particular”.

Los excluidos

El otro gran tema de la reunión del viernes pasado en el MINCYT fue la reubicación de doctores excluidos de la carrera de investigador científico (CIC) del CONICET. La creación de 410 cargos de jefe de trabajos prácticos (JTP) con dedicación exclusiva en universidades nacionales, a partir de enero de 2018, es eje de un conflicto desde fines del año pasado.

“Nuestro desafío es que los doctores que no entraron a carrera el año pasado y tenían recomendación puedan fortalecer al sistema de ciencia y tecnología”, dijo el secretario de Articulación Científico Tecnológica del MINCYT, Agustín Campero. Según el funcionario, los 410 cargos corresponden a candidatos a entrar a carrera que fueron presentados por universidades, tenían un cargo de dedicación simple o estaban en un instituto de doble dependencia. A estos se suman otros investigadores que serán reubicados en organismos de ciencia y tecnología.

Ayer martes se produjo la cuarta reunión de la Comisión Mixta de Seguimiento tras el último encuentro con las autoridades del MINCYT, en el que se hizo pública la formalización del acuerdo con el Ministerio de Educación y en el que sorpresivamente apareció la Policía Federal en medio de la movilización de los investigadores.

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Tras la reunión del martes 22 de agosto continúan las diferencias entre las agrupaciones que representan a los investigadores, que denuncian el incumplimiento del acta firmada en diciembre, y las autoridades del MINCYT.

“El cargo de JTP con dedicación exclusiva es lo más asimilable que encontramos al ingreso a carrera de investigador, pero también depende mucho de cada universidad. Hemos diseñado programas para acompañar esta inserción, con financiamiento para proyectos de investigación y compra de equipamiento”, dijo Campero.

“Habrá ventajas para los que se radiquen en otros lugares del país, pero cada persona va a poder elegir. Les vamos a hacer una oferta y cada candidato optará de acuerdo con lo que conviene”, sostuvo Barañao. Para el ministro, “el país debe hacer un uso efectivo de un activo que tiene, que son estos recursos humanos en los que ha invertido mucho y que que tienen una deuda con la sociedad”.

Fuente: Elsevier, MINCYT.

Tras el encuentro de ayer continúan las diferencias entre las agrupaciones que representan a los investigadores, que denuncian el incumplimiento del acta firmada en diciembre, y las autoridades del MINCYT. Los puntos en conflicto tienen que ver tanto con lo que consideran es una reubicación forzada de investigadores como con las condiciones de trabajo y el aspecto salarial, ya que como JTP cobrarán menos que como investigadores de carrera, además de la precarización que implica tener que concursar por el cargo en el segundo año. A esto también se sumó la noticia de que solo se crearán cargos nuevos para los investigadores que no sean docentes universitarios y, en el caso de que el becario ya cuente con un cargo en esa universidad, solo se ampliará la dedicación. “Es una forma de estimular la relocalización y de manejar menos plata”, le dijo a TSS Guadalupe Maradei, de la Red Federal de Afectados. La próxima reunión de la comisión mixta será el 12 de septiembre.

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