La ciencia es lo de menos

Un análisis del proyecto de Presupuesto 2018 que se tratará en el Congreso, realizado por el Grupo Ciencia y Técnica Argentina, pone de manifiesto una marcada disminución de los fondos asignados a los organismos de ciencia y tecnología.

Por Matías Alonso  
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Agencia TSS — El grupo Ciencia y Técnica Argentina (CYTA) presentó un informe en el que analiza la asignación presupuestaria para los organismos de ciencia y tecnología en el Presupuesto 2018, en el que concluye que se profundiza la disminución de los fondos para este sector con respecto al gasto general que se inició en los dos últimos años. El documento sostiene que este presupuesto “no es un error de cálculo sino el fruto de una política que conduce a la desindustrialización del país y a la reprimarización de su economía”.

Lo destinado por el Gobierno a la función Ciencia y Técnica en relación con el total del presupuesto nacional aprobado en cada año muestra una pendiente: en 2016 fue 1,53%, en 2017 fue 1,4% y para el año que viene representaría el 1,22%, lo que implica una caída de más del 20% en dos años. Este descenso también está marcado por el aumento proporcional de los pagos de deuda pública que crecen de forma acelerada en el presupuesto nacional.

Presupuesto aprobado para la Función CyT en relación con el Presupuesto Total. Fuente: CYTA en base a datos de la Oficina Nacional de Presupuesto.

Durante la campaña presidencial de 2015, el candidato Daniel Scioli prometió que llevaría la inversión en ciencia y tecnología al 1% del PBI, mientras que el actual presidente afirmó que la elevaría al 1,5%. Ese año, ese porcentaje se encontraba en el 0,35% y, para 2018, cuando ya se habrán cumplido dos años de mandato, la inversión estatal prevista para este sector no superará el 0,33%.

Cuando se discutía el Presupuesto 2017, el titular del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCYT), Lino Barañao, afirmaba en una entrevista con diario Perfil que, más allá de los recortes presupuestarios, tenía confianza en que “se va a contar con los fondos necesarios para continuar con todos los programas que hemos formulado”.

Las reasignaciones presupuestarias efectivamente ocurrieron —este año el MINCYT recibió una partida extra del 40% sobre lo presupuestado— en buena parte gracias a la movilización de la comunidad científica. “En el presupuesto discutido el año pasado se había propuesto originalmente que la función Ciencia y Tecnología tuviera un 1,32% del total. En la discusión en el Congreso se logró un aumento de 1.300 millones de pesos, que lo llevó al 1,4%. Hicimos un escándalo porque lo quisieron llevar a 1,32% y ahora bajó a 1,22%”, le dijo a TSS el físico Jorge Aliaga, integrante del grupo CYTA y exsubsecretario de Evaluación Institucional del MINCYT.

Presupuesto devengado en Función CyT y Deuda Pública en relación con el PIB. Fuente: CYTA en base a datos de INDEC y Oficina Nacional de Presupuesto.

El informe de CYTA analiza que, si se compara el presupuesto 2018 con lo que efectivamente gastó el MINCYT en 2016, se puede observar un aumento del 13% en dos años. En el caso de otros organismos del sector científico-tecnológico, la situación es más grave: la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) recibiría un 11% menos de lo que gastó en 2016, en el marco de la suspensión de diversos proyectos.

Las consecuencias del ajuste se sintieron en todos los organismos y especialmente en el CONICET, que redujo a la mitad el número de nuevos investigadores y en un 20% el número de becarios que inician sus tareas, en medio de conflicto que se inició en diciembre pasado y que derivó en una crisis presupuestaria e institucional.

“Esto nunca fue un problema de plata, se está discutiendo otra cosa”, dice Aliaga.

“Lo que no está claro es si este programa de ajuste será por única vez o si será permanente. Para este año también va a haber muchísimos más aspirantes que ingresantes. De hecho, intentaron decirles a las comisiones evaluadoras que no le dieran el apto a prácticamente nadie para evitarse el problema y los integrantes de las comisiones se resistieron. El presupuesto de las universidades es de 90.000 millones de pesos, no estamos hablando de algo significativo para el Estado. Esto nunca fue un problema de plata, se está discutiendo otra cosa”, dijo Aliaga.

El comunicado de CYTA sostiene que “cualquier política que promueva el desarrollo industrial apoyado en el conocimiento es incompatible con esta Ley de Presupuesto” y solicita que el Congreso elimine el ajuste en ciencia y tecnología. Actualmente, un proyecto de ley que tuvo media sanción en la Cámara de Senadores busca asegurar el financiamiento para este sector y espera tratamiento en Diputados. La iniciativa propone un aumento escalonado para la función Ciencia y Tecnología para llegar al 1% del PBI en 2025 y a un 3% del PBI en 2030. Otro proyecto, surgido en la Cámara de Diputados, cuenta con dictamen favorable de la Comisión de Ciencia y Tecnología y podría unificarse con el primero para su discusión legislativa.

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