Asistencia para volver al ruedo

La química Tort Valls recurrió al CONICET frente a un problema para producir un fungicida, que la dejaba fuera del mercado frente a la competencia importada. Tras un acuerdo de asistencia con el Instituto de Nanosistemas de la UNSAM hoy avanza en la producción de óxido cuproso y comenzó a probar su efectividad en plantaciones en Tucumán.

Por Matías Alonso  
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Agencia TSS — La empresa química Tort Valls se especializó desde sus inicios, a mediados del siglo pasado, en en el segmento de fungicidas basados en oxicloruro de cobre. Desde hace algunos años, la empresa estaba viviendo una situación compleja debido a la competencia de proveedores extranjeros y a que le faltaba un producto en su línea que otras firmas ofrecían: el óxido cuproso (o de cobre). Este producto se usa para diluir en agua y rociar sobre árboles frutales, lo que permite eliminar hongos que afectan a la producción. Sin embargo, esta variante nunca se había producido en la Argentina. Sus principales competidoras son empresas chilenas, peruanas, estadounidenses y alemanas.

Tras varios intentos fallidos para producirlo en su planta acudieron al CONICET para pedir ayuda. El organismo derivó la consulta al Instituto de Nanosistemas (INS) de la UNSAM, con el que se acordó una asistencia tecnológica. Las primeras reuniones fueron a principios de 2018 y el primer paso en el INS fue analizar el estado del arte para la producción de óxido cuproso en el laboratorio. “Se logró hacer un protocolo de producción del fungicida pero la materia prima que se usaba no era conveniente porque era muy difícil de eliminar en el producto final y era muy costoso el manejo de efluentes”, explicó a TSS Mara Alderete, coordinadora de Proyectos Tecnológicos y Vinculación del INS. El desarrollo de este protocolo estuvo a cargo de Rodrigo Medina y Alejandra Ross Beraldi, investigadores del instituto de la UNSAM.

“Tuvimos que ir a la empresa y ayudarlos a hacer la puesta a punto de la planta”, explicó Alderete.

En una segunda etapa, a cargo de otro investigador del INS, Nicolás Rodríguez, se cambió el reactivo y se obtuvo un óxido cuproso de mejor calidad, que producía partículas más chicas y con una nanoestructura que aparentaba ser más eficiente. El residuo generado era inerte. Alderete explicó a TSS: “Hicimos la primera etapa a escala de laboratorio y la empresa construyó la planta piloto. Entre estos pasos hubo un desfasaje muy grande y nos dimos cuenta de que no podíamos quedarnos solo trabajando en el laboratorio. Así que tuvimos que ir a la empresa y ayudarlos a hacer la puesta a punto de la planta”. Allí se descubrió que las reacciones en la planta piloto eran más lentas que en el laboratorio debido a los mayores volúmenes y que la agitación no era tan eficiente, con lo que había una diferencia en la calidad. De esta forma, tuvieron que ajustar los procesos para que la producción de la planta tuviese una composición homogénea que permitiese encarar la producción a nivel industrial.

Tort Valls está llevando a cabo la validación de la efectividad del producto en la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, en Tucumán, sobre plantas infectadas con cancrosis, mancha negra y melanosis, con el objetivo de conseguir la aprobación del órgano regulador, SENASA.

Con este desarrollo se podría comenzar la producción nacional de óxido cuproso, un insumo hasta ahora importado en la Argentina.

“La opción para la empresa era avanzar en esto o morir”, explica Alderete, ya que la firma necesitaba productos de mejor calidad frente a la amenazada de la competencia externa y por productos que no pagan arancel de importación, como los provenientes de Perú. Además, en el año 2014 la empresa había hecho una denuncia por dumping contra productos importados de Chile. Carlos Esquercia, director de Tort Valls, le dijo a TSS que “hay un mercado de 2600 toneladas de fungicidas cúpricos en la Argentina. Nuestra participación fue del 60% del mercado, fuimos perdiendo parte y nuestra idea es recuperarla”.

Con este desarrollo se podría comenzar la producción nacional de un insumo hasta ahora importado, que es usado por las citrícolas de Tucumán, Salta, Jujuy y por la cadena productora olivícola en San Juan y La Rioja. También en la producción de la vid, en Mendoza, y en la de manzanas y peras en el Alto Valle de Río Negro, entre otras.

Tort Valls y el INS ya piensan en un nuevo paso en su vinculación, para el desarrollo de un nuevo producto: “Queremos trabajar en el desarrollo de nanopartículas para un producto destinado al mercado agrícola”, aseguró Esquericia.

Un comentario en “Asistencia para volver al ruedo

  • Ruben

    (31/10/2019 - 8:40)

    También muy usado en citricultura en el noreste de Entre Ríos y Sureste de Corrientes

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