Peperina para las plagas

La peperina, una planta aromática nativa muy usada como aditivo para el mate y la elaboración de infusiones, también tiene propiedades para combatir a insectos que afectan los granos almacenados. Investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA desarrollan un producto a partir de la extracción de sus aceites esenciales que permitiría reducir el uso de agroquímicos.

Por Nadia Luna  
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Agencia TSS – Para un productor agropecuario, la pesadilla de los insectos que acechan los cultivos no termina con la cosecha. Hay plagas que actúan en la etapa posterior, durante su almacenamiento, por lo que es necesario tomar medidas para evitar su proliferación. Esto incluye la utilización de insecticidas químicos que son perjudiciales para el medioambiente y la salud.

Una alternativa no contaminante es la de los plaguicidas naturales elaborados a partir de las propiedades activas de diversas plantas. Investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) trabajan desde el año 2000 en el desarrollo de fórmulas en base a eneldo, hinojo y eucalipto, entre otras especies, para combatir distintos tipos de insectos y malezas. Actualmente, están estudiando la aplicación de la peperina como bioinsecticida contra plagas de granos almacenados, como el falso gorgojo de la harina (Tribolium confusum), que encuentra condiciones óptimas para su desarrollo en espacios de almacenamiento como silos, galpones y hasta alacenas domésticas.

“Buscamos desarrollar un producto que permita reducir el uso de agroquímicos y que funcionaría como un complemento, ya que en general los aceites esenciales que se usan como bioinsecticidas son bastante lábiles. Si bien producen efectos eficientes, no son prolongados en el tiempo y dependen de diversos factores ambientales, como temperatura y humedad”, le dijo a TSS la ingeniera agrónoma Serafina Russo, integrante de la cátedra de Zoología Agrícola de la FAUBA y de la línea de investigación que ya lleva casi dos décadas.

El falso gorgojo de la harina (Tribolium confusum), que encuentra condiciones óptimas para su desarrollo en espacios de almacenamiento como silos, galpones y hasta alacenas domésticas.

La peperina (Minthostachys verticillata) es una planta aromática silvestre nativa que se distribuye entre la región central y noroeste de Argentina, y que suele usarse en infusiones como el mate y el té por sus beneficios digestivos, pero sus propiedades insecticidas aún no han sido aprovechadas. “Lo interesante es que son plantas autóctonas que podemos encontrar en diversos lugares del país. Nosotros trabajamos con variedades de Córdoba –donde corre peligro de extinción debido a la explotación extrema–, San Luis y Tucumán. Si bien todas poseen los mismos compuestos químicos, cada una los tiene en diferentes concentraciones”, señala Russo.

Para el proceso de extracción de aceites esenciales, en el que también trabajan colegas de la cátedra de Química de Biomoléculas, los investigadores utilizan el método de hidrodestilación. Esta técnica implica sumergir el material vegetal que contiene las propiedades activas (en este caso, las hojas) en un recipiente con agua en ebullición. De esta manera, los aceites esenciales se separan del agua y son atrapados mediante un tubo largo de vidrio conocido como trampa de Clevenger. Posteriormente, como los compuestos están concentrados, son diluidos en acetona hasta lograr la proporción más eficiente para el efecto buscado.

Los resultados obtenidos hasta el momento, que están documentados en la tesis del investigador Sebastián Silva, con la dirección de Russo, son alentadores: con apenas dos mililitros de aceite esencial por metro cuadrado lograron eliminar casi el 100% del falso gorgojo de la harina en 12 horas. Esta proporción corresponde a la variedad de peperina proveniente de San Luis. “Hicimos ensayos previos para tratar de dar con las concentraciones más óptimas y no esperábamos tan buenos resultados”, dijo la ingeniera.

La peperina (Minthostachys verticillata) es una planta aromática silvestre nativa que se distribuye entre la región central y noroeste de Argentina, y que suele usarse en infusiones como el mate y el té por sus beneficios digestivos, pero sus propiedades insecticidas aún no han sido aprovechadas.

De todas formas, aclara que se trata de ensayos preliminares y que falta un largo camino por recorrer. “Para que este tipo de productos puedan ser lanzados al mercado, el SENASA exige un protocolo bastante largo que incluye numerosas repeticiones y variedades de insectos, que tienen que dar los mismos resultados durante un tiempo prolongado. También hay que hacer estudios organolépticos para verificar que las toxinas no se transmitan a las harinas”, advierte la investigadora. Otra dificultad que enfrentan quienes trabajan con insectos es que algunas especies no se adaptan bien a las condiciones de laboratorio, por lo que cuesta mantener una población importante para poder realizar los ensayos.

Como docente, Russo siempre trata que sus alumnos entiendan la importancia de conocer la morfología de los insectos, sus hábitos alimentarios y las condiciones de de desarrollo que permitan diseñar e implementar una estrategia de prevención, en lugar de trabajar solamente en la etapa de erradicación de la plaga. “Estos productos no solo sirven para su aplicación directa, sino que también podrían usarse como repelentes, por lo que sería interesante estudiar ese aspecto en la peperina”, apuntó, y anticipó que también probarán su eficacia con otra plaga de grano almacenado y con plagas de cultivos hortícolas y ornamentales”.

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