Políticas para la basura

En la Universidad Nacional de General Sarmiento se debatió sobre la gestión de residuos en la región metropolitana de Buenos Aires. ¿Por qué se recicla tan poco y qué responsabilidad le cabe al productor? Durante la jornada se discutió sobre las políticas que afectan al sector y el rol de los diversos actores involucrados en la problemática de la basura.

Por Matías Alonso  
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Agencia TSS – La disposición final de basura no solo es un problema para el medio ambiente y un aporte más a las emisiones de gas de efecto invernadero, sino que su gestión implica uno de los apartados presupuestarios más voluminosos en el presupuesto de los municipios. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el año pasado la recolección y disposición de los residuos tuvo un presupuesto de 16.000 millones de pesos, según un informe de la Auditoría General porteña publicado por Tiempo Argentino. El 97% de ese dinero está destinado a la disposición final y el 3% para reciclaje.

Actualmente, en el área metropolitana de Buenos Aires hay cuatro rellenos sanitarios tras el nuevo sitio instalado en la localidad de Ezeiza, con lo cual se amplió la capacidad de disposición final, algo que hace pocos años estaba llegando a su límite. También se mejoró la gestión de los residuos áridos, como los cascotes de demoliciones, y la de los restos de poda, a los que se les hace un tratamiento para aprovecharlos y así evitar que se entierren en el CEAMSE, lo que permite disponer de más espacio para los residuos domiciliarios que no se reciclan.

Por la composición de la basura, se estima que un 20% de los residuos son potencialmente reciclables y un 40% son orgánicos, según estadísticas del CEAMSE.

En la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) se realizó a fin de junio pasado la jornada “La gestión de residuos de la región metropolitana de Buenos Aires”, en la que se discutieron las políticas que afectan al sector y el rol que juegan los diferentes actores involucrados en esta problemática.

Durante el debate –al que asistió TSS–, Pablo Mesa, del Centro de Estudios Metropolitanos (CEM), sostuvo que “muchas veces los residuos vinculan, paradójicamente, a sectores de alto poder económico con otros de un rango mucho más bajo. Un basural a cielo abierto puede traer aparejadas unas 35 patologías, entre virales y bacterianas, y cinco de origen químico, que afectan a quienes viven cerca de los basurales”.

Por la composición de la basura, se estima que un 20% de los residuos son potencialmente reciclables y un 40% son orgánicos, según estadísticas del CEAMSE. “Pero se recupera solo un 6% de los residuos, según el Informe 2012 de la Secretaría de Política Ambiental”, dijo Mesa. “Hay una trampa en pensar que, como los residuos generan recursos, entonces eso se financia solo. No se le suele pedir a la cloacas o a otros servicios que se financien solos”, apuntó.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el año pasado la recolección y disposición de los residuos tuvo un presupuesto de 16.000 millones de pesos.

Máximo Lanzetta, secretario de Política Ambiental del municipio bonaerense de Almirante Brown, observó: “El reciclado es un sistema que no tiene una fuente de financiamiento genuina. El residuo no comienza cuando tiro un papel en la basura, sino que se inicia cuando el industrial diseña un producto y su consumo implica un residuo posterior. La pregunta es quién se hace cargo del costo de ese residuo, si el consumidor o el productor. En el mundo al que nos queremos parecer se hace cargo, al menos en parte, el productor”.

En abril pasado se presentó en la Cámara de Diputados de la Nación el proyecto de Ley de Responsabilidad Extendida al Productor, por iniciativa del oficialismo, y se encuentra en discusión en comisiones.  En tanto, la Legislatura porteña aprobó el año pasado una ley de gestión ambiental de pilas en desuso, que abarca a los productores, importadores y comercializadores de pilas para que se hagan cargo de su tratamiento posterior.

“Dependiendo del modelo de desarrollo valen más o menos los residuos. Cuando hay un proceso de expansión industrial, el plástico, el papel y los metales tienen dónde incorporarse. De hecho, todo el sistema informal surgió con el sistema de sustitución de importaciones. Pero en un modelo de desindustrialización valen menos”, dijo Lanzetta.  En el mismo sentido, Alejandro Jurado, de Compromiso Empresario para la Reducción de Residuos, sostuvo: “Hoy se está pagando el PET reciclado y el nuevo al mismo precio. Entonces, ¿quién va a comprar reciclado?”.

“A esta altura todos deberíamos estar hablado de reciclables húmedos y secos”, dijo Jackie Flores, secretaria de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores.

Aunque la disposición final en el CEAMSE pueda ser vista como algo indeseable como solución al problema de la basura, en muchos distritos la situación es peor ya que, de los más de 2400 municipios, solo 300 pueden hacer la disposición en un relleno sanitario seguro, mientras que el resto lo hace en basurales a cielo abierto con controles muy disímiles, según datos aportados por Jurado.

En la mesa de debate también estaba presente Jackie Flores, secretaria de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores, que forma parte de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). Esta organización agrupa a 6000 trabajadores recicladores pero fuera de ellos hay otros 6000 no agrupados. “A partir de 2001 empezamos a comprender el cooperativistmo y a discutir política pública. Es algo que nos costó empezar a entender pero hoy lo estamos haciendo. Queremos evitar que la basura sea generada porque a esta altura todos deberíamos estar hablado de reciclables húmedos y secos. Somos trabajadores, no somos marginales”, dijo Jackie Flores.

En diálogo con TSS, Francisco Suárez, del Instituto del Conurbano de la UNGS, consideró que “las cooperativas deben ser las protagonistas del reciclaje y que se debe pensar en una integración hacia arriba, en la que la valorización de los residuos se puede generar desde el sector cooperativo”.

En Europa, en promedio, un 47% de los residuos son reciclados o compostados, mientras que solo el 25% llega vertederos y el resto es incinerado. En la Argentina, pese a que muchos distritos tienen alguna política orientada hacia el cuidado del medio ambiente en cuanto al desecho de residuos, el presupuesto dedicado a reciclaje suele ser mínimo y, como resultado de esto, el éxito de las políticas es casi nulo. “No hay una decisión política de apoyar el reciclado. Todos los municipios, tanto los de CABA como los de las provincias, tienen sus ministerios y el dinero, pero no lo gastan aunque esté presupuestado. Hay mucho eslógan dando vuelta sobre ciudades verdes, pero no se va a lo concreto” le dijo Flores a TSS. Y cerró con una defensa del sector que representa: “Las cooperativas de reciclaje no deberíamos competir contra empresas privadas de recolección por el acceso a la basura, tienen que entender que nosotros no tenemos capital, solo tenemos nuestro trabajo”.

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