Por una ciencia que sea política de Estado

Científicos y legisladores se reunieron para debatir cuatro proyectos de ley que buscan garantizar el financiamiento para la ciencia y la tecnología con cláusulas que eviten los recortes. Las iniciativas obtuvieron dictamen favorable en la Comisión de Ciencia y Tecnología de Diputados. En Senadores también se debatirán otras propuestas.

Por Nadia Luna  
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Agencia TSS — “Necesitamos que nuestros representantes comprendan que el retroceso en ciencia y tecnología puede ser una pérdida inexorable. No somos pocos los que hemos percibido con angustia que muchos y muchas jóvenes digan que, si tienen oportunidades afuera, se irán”, afirmó Dora Barrancos, integrante del directorio del CONICET y del Grupo Ciencia y Técnica Argentina (CyTA), durante la reunión que se realizó el martes 27 de junio en el edificio Anexo de la Cámara de Diputados.

“Para que haya una sutura histórica a la desigualdad regional que no se pudo resolver a pesar del empeño en la década pasada hacen falta más recursos. Con pobreza, no hay redistribución posible”, enfatizó Barrancos, quien fue la primera oradora de la jornada de la que participaron diversos colectivos del sector científico y tecnológico para debatir sobre las dificultades que atraviesa la ciencia en la Argentina.

Una hora y media después se sumaron los diputados de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, que discutieron cuatro proyectos de ley que comparten el objetivo de garantizar un crecimiento sostenido del presupuesto para el sistema científico-tecnológico. Los proyectos obtuvieron dictamen favorable con la firma de 20 diputados, 10 de los cuales firmaron en disidencia, mientras que otros 10 miembros de la Comisión estuvieron ausentes. Las iniciativas serán enviadas para su debate en la Comisión de Presupuesto de Diputados. En la Cámara de Senadores también se debatirán otros proyectos de similares características.

Antes de dar inicio al debate, los científicos proyectaron el video de “Despaciencia”, el hit creado y cantado por investigadoras de Científicos y Universitarios Autoconvocados (CyUA) que se viralizó en apenas tres días y cuyo estribillo dice: Despacito, suave, suavecito / Quieren desarmarnos poquito a poquito / No tienen razones, ni tienen criterio / No van a dejarnos sin el Ministerio. El exministro de Educación, Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus, presente en el encuentro, se hizo eco de la canción: “Felicito a las compañeras de ‘Despaciencia’ por poner en el centro el reclamo. Hay que buscar formas creativas para difundir la lucha y hacer entender que la ciencia es necesaria para el desarrollo de un país soberano, más teniendo en cuenta la posibilidad de una disolución del MINCYT”.

Los proyectos fueron presentados por diputados del bloque Frente para la Victoria, entre ellos Daniela Castro (presidenta de la Comisión de Ciencia y Tecnología), Eduardo “Wado” de Pedro, Luana Volnovich y Luis Bardeggia. Uno de los proyectos (1514-D-2016) propone un crecimiento progresivo del presupuesto para la Función Ciencia y Tecnología que llegue al 1,5% del PBI en 2030. Otro (1147-D.- 2017) plantea una estrategia similar pero un poco más próxima en el tiempo: llegar al 1% del PBI en 2025. Ambos tienen cláusulas anti-recorte en caso de recesión, que buscan evitar que el presupuesto asignado sea menor al aprobado para el año anterior. “Hemos tomado el espíritu de la Ley de Financiamiento Educativo que se sancionó en el 2006 y generó un horizonte de previsibilidad de recursos”, explicó Bardeggia.

El tercer proyecto (8829-D-2016) propone que los ingresos anuales a la carrera de investigador del CONICET representen el 10% del total de investigadores del Consejo, lo que equivale a la incorporación anual de unos mil investigadores. Esta es una meta establecida en el Plan Argentina Innovadora 2020 que no se ha cumplido en los últimos dos años. Mientras que en 2015 ingresaron a carrera 943 investigadores, en 2016 ese número descendió a 385 y, en 2017, a 450. De ahí la importancia de que esta meta se convierta en ley, señaló la diputada Luana Volnovich. “Queremos poner un freno al ajuste y también evitar que un ministro pueda decir las barbaridades que hemos escuchado decir a nuestro ministro de Ciencia y Tecnología sobre que ahora ‘los cerebros rebalsan’”, sostuvo.

El cuarto proyecto (3330-D-2017), redactado por la diputada Daniela Castro, busca garantizar un piso del 2% para el área de ciencia y técnica. La mitad iría para el MINCYT y el 70% de ese monto estaría destinado exclusivamente al CONICET. También posee una cláusula anti-recorte. “El objetivo es garantizar la planificación y el cumplimiento de programas y proyectos plurianuales, ya que las políticas de ciencia y tecnología siempre son a largo plazo. También está destinado a garantizar la remuneración de investigadores y el acceso a una infraestructura y equipamiento adecuados”, precisó Castro.

El diputado del bloque UCR-Cambiemos y vicepresidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología, Alejando Echegaray, argumentó que el apoyo con disidencia de su banca responde a que consideran que los objetivos planteados no deberían alcanzarse solo con inversión pública, sino también con participación privada. “Otro tema para discutir es si entendemos que el ámbito de residencia de la ciencia y tecnología es solo el CONICET. Para nosotros, es bastante más complejo. Los investigadores deben ser absorbidos por todos los organismos de ciencia y tecnología si queremos un sistema que no sea endogámico, que busque solamente reproducirse a sí mismo”, sostuvo y generó un murmullo de protesta entre los científicos presentes.

Los principales aspectos planteados en los proyectos de ley pueden verse en un resumen elaborado por la Mesa sobre Innovación, Tecnología e Investigación (MITI), coordinado por el economista e investigador de la Universidad Nacional de Quilmes, Fernando Peirano. “La aprobación de estos proyectos implicaría un 79% de aumento en el presupuesto de la función CyT y un refuerzo para el CONICET superior a los 6.000 millones de pesos para 2018”, señaló Peirano, quien fue subsecretario de Políticas del MINCYT entre 2011 y 2015.

También formó parte de la reunión el ex presidente del CONICET Eduardo Charreau (2002-2008), quien remarcó la importancia de invertir en ciencia para lograr competitividad a nivel mundial. “Los primeros 30 países que marcan el ritmo son los que destinan al menos el 1% del PBI a I+D”, apuntó.

Científicos y legisladores se reunieron para debatir cuatro proyectos de ley que buscan garantizar el financiamiento para la ciencia y la tecnología con cláusulas que eviten los recortes presupuestarios.

El biólogo molecular Alberto Kornblihtt, investigador superior del CONICET y miembro del Grupo CyTA, fue otro de los oradores. “La ciencia y la tecnología son necesarias para revertir la primarización de la economía del país. Nuestro país tiene mucho potencial para la industrialización, pero lamentablemente esto choca con las medidas del Gobierno, como la eliminación de las retenciones al campo y las mineras”, dijo Kornblihtt. “Los científicos no somos vagos, no sobramos. Estamos interesados en resolver los problemas de nuestra sociedad y merecemos el respeto de nuestras autoridades. Ya hemos vivido éxodos producidos por dictaduras. No tengamos ahora un éxodo producido por un Gobierno democrático”, manifestó.

Guido Giorgi, integrante de la Red Federal de Afectados, que nuclea a los 498 científicos que no pudieron ingresar al CONICET por el recorte presupuestario, habló sobre la situación en la que se encuentra la negociación entre las autoridades del MINCYT y representantes de los colectivos de investigadores: “Hasta ahora, lo único que tenemos son rumores y el anuncio de un supuesto convenio por el cual 410 de nosotros iríamos a universidades nacionales sin las garantías que ofrece el CONICET. No estamos dispuestos a ganar menos, a no tener estabilidad laboral y a dedicarnos a una tarea para la que no concursamos”, afirmó. El becario posdoctoral Gonzalo Scivoletto, integrante de la Red y oriundo de Mendoza, sostuvo: “No sabemos si salir a buscar trabajo ni que va a pasar después de diciembre”.

Celeste Ratto, de CyUA Bariloche, relató su regreso a la Argentina gracias a las políticas de repatriación implementadas a partir del año 2003: “Muchos nos fuimos a hacer ciencia a diversas provincias y hoy todo eso se está poniendo en juego. Queremos pedirles a los legisladores que no se olviden de la federalización de los recursos, que en la mayoría de los proyectos no está enunciado”, indicó. En representación de CyUA de Rosario, la becaria María Julia Blanco sostuvo: “Si hay que hacer el movimiento más grande de la historia argentina para defender la ciencia, acá estamos”.

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