Tecnología para la pandemia

La Agencia Nacional de Promoción de I+D+i lanzó una convocatoria para financiar a empresas de base tecnológica desde el programa FONARSEC. El objetivo es impulsar iniciativas que se encuentren en fase de laboratorio, que puedan ser orientadas a brindar soluciones en el contexto de pandemia y pospandemia en áreas como diagnóstico, prevención, protección y digitalización.

Por Nadia Luna  
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Agencia TSS – El camino que hay que recorrer para transformar una idea en una tecnología suele tener diversos obstáculos. El principal es conseguir financiamiento que permita adquirir el equipamiento, los materiales y recursos humanos necesarios para comenzar a desarrollar el proyecto. Muchos de estos quedan en el camino porque los desarrolladores se pierden entre el papeleo, asuntos legales y laberintos burocráticos que no saben cómo sortear. Otras veces, lo que falla es la planificación de largo plazo.

Con el objetivo de brindar acompañamiento en ese proceso, la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) lanzó una convocatoria para financiar a lo que se conoce como Empresas de Base Tecnológica (EBT), denominada EBT COVID-19. La iniciativa está a cargo del Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC) y busca impulsar soluciones tecnológicas para la pandemia y la pospandemia. Fue presentada el 27 de julio pasado a través de un encuentro virtual del que participaron el presidente de la Agencia I+D+i, Fernando Peirano, y la directora del FONARSEC, Laura Toledo.

“En la Argentina tenemos recursos naturales abundantes, una tradición productiva apoyada en la industria y en el agro, y un sistema de ciencia y tecnología muy diversificado. Sin embargo, no hemos podido enlazar estas piezas y el lugar donde más fácilmente se combinan son las EBT. Por eso, con esta convocatoria, buscamos que la Agencia vuelva a tener el rol que después de años de desfinanciamiento se había desdibujado: transformar las capacidades que existen en el sistema de ciencia y tecnología en soluciones aplicadas. Es decir, tender un puente entre un proyecto y su implementación”, afirmó Peirano.

El economista hizo énfasis en la diferencia entre una EBT, como expresión de un proyecto grupal, y la imagen del emprendedor individual. “Hace algunos años, hicimos un informe y encontramos que la principal acción de estas empresas, durante los primeros años, se centra en la inversión, mientras que la del emprendedor es vender. Además, las EBT son el resultado de años de conocimiento científico, pero esta idea había quedado diluida en la agenda de los emprendedores. Por eso, necesitan políticas específicas que no solo las empujen inicialmente, sino que las acompañen a lo largo del proceso”, sostuvo.

“El objetivo de esta convocatoria no es crear empresas, sino trabajar en la construcción de capacidades en sectores de alta demanda”, dijo Toledo.

Durante la presentación, Toledo compartió algunos datos sobre los resultados del FONARSEC entre 2009 –cuando fue creado, con el objetivo de saldar una deuda histórica del país en la transferencia de conocimiento del sector científico al sector productivo– y 2020. El objetivo principal de este programa fue la creación de consorcios público-privados y la tasa de creación de EBTs a partir de su implementación ha sido del 75%. Se crearon 71 empresas y más de 400 puestos de trabajo calificados, el 47% recibió inversión privada y el 30% logró exportar.

“El objetivo de esta convocatoria no es crear empresas, sino trabajar en la construcción de capacidades en sectores de alta demanda. Especialmente, en lo que nosotros denominamos las 4D: diagnóstico y tratamiento, distanciamiento físico, dispositivos de protección personal y prevención, y digitalización (en sectores como trabajo, educación, comercio, transporte y salud)”, explicó esta ingeniera industrial que está a cargo del FONARSEC.

Los proyectos pueden enmarcarse en áreas como nanotecnología, biotecnología, ingeniería biomédica, mecatrónica e inteligencia artificial, entre otras. Se trata de disciplinas transversales a diversas industrias y se caracterizan por aportar soluciones tecnológicas de alto valor agregado. “En cuanto a la madurez mínima del proyecto, apuntamos a una prueba de concepto ya validada en laboratorio, es decir, que esté a un paso de desarrollar el prototipo”, indicó Toledo.

Los proyectos pueden enmarcarse en áreas como nanotecnología, biotecnología, ingeniería biomédica, mecatrónica e inteligencia artificial, entre otras.

Los fondos de la convocatoria provienen del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por un monto total de 200 millones de pesos, y cada proyecto seleccionado recibirá entre 4 y 16 millones de pesos. También están previstas capacitaciones para la formulación de los proyectos, así como para el acompañamiento a los que resulten adjudicados, a través de un consejo asesor. Otra novedad es que la presentación será 100% digital.

En cuanto a la evaluación, además de analizar antecedentes de la empresa, calidad de la propuesta y resultados esperados, se tendrán en cuenta otras variables como equidad de género, desarrollo territorial y sostenibilidad ambiental. “Estamos pensando en trabajar con las provincias para potenciar las iniciativas a nivel local”, señaló Toledo. La convocatoria estará abierta hasta el 8 de septiembre. Las bases y condiciones completas pueden consultarse en: [email protected].

“Hoy se debate mucho si en la pospandemia habrá nuevos desafíos o si serán los mismos que teníamos antes. La Argentina tenía un modelo de desarrollo inconcluso que la última administración, lejos de solucionarlo, lo agravó. Creo que esta pandemia implica mucho más que una mera recuperación: tenemos que recuperarnos y transformarnos al mismo tiempo. Tenemos que aumentar las exportaciones, el empleo y la productividad, y varios de estos objetivos los podemos atender desde la ciencia y la tecnología”, finalizó Peirano.

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